24 abril 2011

Reinar y no gobernar

Hoy reproduzco uno de los editoriales de ayer de EL PAÍS porque creo que merece una lectura sosegada:


Es un lugar común que el reino de Marruecos es el país árabe mejor preparado para culminar una transición relativamente cómoda a la democracia. Hay partidos, elecciones y una cierta libertad de expresión. Pero eso no lo resguarda de la agitación popular democrática que ha derrocado ya a los dictadores Mubarak de Egipto y Ben Ali de Túnez. Muy al contrario, como escribía Tocqueville de la Revolución Francesa, el progreso que no culmina, las expectativas de éxito que se resisten cuando ya creemos tenerlas en la mano pueden ser pura dinamita política. Leer completo.

2 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Una actitud inteligente y sensata por parte de Mohamed II sería convertir al país en monarquía parlamentaria como tenemos en España. Pero, claro, esa clausula que le da poderes supralegales, tendría que ser abolida. Besotes, M.

Antònia Pons Valldosera dijo...

Cuando los tronos de los sátrpas se tambalean, estos conceden favores a los súbditos para que tengan un poco más de pan y mucho circo. Sin embargo el final de la tiranía está próximo.
Espero que los marroquíes no cedan en sus justas demandas y le echen. Seguro que va a encontrar a alguien dispuesto a acogerle en lo que sería un exilio dorado. Casi sesenta años de expolio sistemático de las riquezas que sólo pertenecen al pueblo son más que suficientes.
Un abrazo.