23 abril 2011

Castilla no se ha vuelto a levantar

Una mañana como la de hoy, triste, en el lejano 1521, las tropas comuneras se enfrentan, bajo una lluvia intensa, a las imperiales en las campas de Villalar. Sufren una derrota sangrienta e implacable. Creo que ya lo sabían antes de entablar batalla. Pero eran castellanos; recios y sobrios, deudores de su sentido del honor ¡Qué diferencia con esos otros tipos que ahora pitan impunemente a un rey constitucional que ha sido protagonista indiscutible en la consecución del régimen de libertades que todos disfrutamos! Pero esa es otra historia. No confundamos el culo con las cuatro témporas.
Muchos de los muertos en aquella batalla habían peleado para construir una nueva nación. A buen seguro que algunos templaron sus armas en Granada en su mocedad. Y luego se curtieron en Nápoles, para finalmente, morir defendiendo sus derechos en Villalar. Aunque para la mayoría, a buen seguro aquella fue su primera batalla… y la última. Luego, sus hijos y nietos regarían con su sangre los campos de Flandes. Con igual suerte que la suya. O eso, o doblar el lomo sobre una tierra rácana para enriquecer a un señor que jamás supo de cierzos, ni de de trillos, ni de azadas; pero sí de celemines.
Así somos los castellanos, que conmemoramos una derrota. Tampoco somos los únicos. Pero cuando nuestros vecinos nos acusan de socavar sus derechos, a mí me gustaría saber explicarles que aquella lejana mañana del 23 de abril de 1521 se inicia el declive de un pueblo que construyó una nación, y que fue devorado por ella. Porque desde entonces…
Castilla no se ha vuelto a levantar.

3 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

¡Pobre Castilla! Bello y escueto relato de aquel desastre. Besotes, M.

Maria Pacheco. dijo...

Solo señalar el curioso paralelismo entre esos "nuestros vecinos" y las autoridades castellano-leonesas, a la hora de apropiarse y tergiversar los sucesos históricos; pareciera por sus declaraciones de ayer que la revuelta comunera y su derrota fuese un asunto entre el poder central y la actual Castilla-León. No les vendría mal leer algo de historia, fué Toledo la primera comunidad en sublevarse y la última en rendirse al prior de la Orden de San Juán, tiempo después de Villalar. Como símbolo de la derrota comunera recomiendo visitar, antes que el monolito de la localidad vallisoletana, la pequeña plazita de Sto. Domingo El Antiguo, en Toledo; en un muro de lo que ahora es una residencia universitaria puede admirarse un gran escudo de armas de la familia Padilla esculpido en piedra, con un enorme boquete en su centro, horadado como escarnio por orden directa de Carlos I. Eso es historia y memoria, y no propaganda política, de funcionarios menos que mediocres, en periodo electoral.

Antònia Pons Valldosera dijo...

Sólo un apunte a este post magnífico y es que yo creo que el protagonista indiscutible de la Transición fue la mayoría del Pueblo español. Con monarca o sin monarca lo hubiéramos conseguido.
No veo porqué tenemos que mantener una institución caduca y anclada en el pasado. Lo de las dinastías, sangres azules y privilegios por razón de nacimiento me parecen profundamente injustas.
Y aún en el caso de que nuestro rey hubiera sido una pieza imprescindible en el proceso de la consecución de las libertades de las que hoy disfrutamos, no daría derecho a sus herederos a vivir eternamente de las rentas de ese liderazgo que algunos cuestionan.
En ocasiones pienso que se nos debería dar la oportunidad de decidir. Desde 1975 el mundo y nuestro país ha recorrido un largo camino. Las constituciones se quedan obsoletas y algunas de las instituciones también.
Un abrazo.