19 agosto 2010

Marruecos, un vecino entrañable (III)

Estos días vivimos una situación de conflicto diplomático con Marruecos que está recibiendo una importante atención por parte de los medios de comunicación españoles. No podía ser de otra manera.

Poco puedo aportar a todo lo dicho hasta la fecha. Sin embargo, me gustaría apuntar dos datos y una experiencia personal.

Primer dato. La frontera entre Marruecos y España es la de mayor desequilibrio del planeta. Es decir, la diferencia entre ambos niveles de vida –en términos estrictamente económicos- bate todos los records, mayor incluso que aquella que cruzan los tristemente famosos “espaldas mojadas”.

Segundo dato. El nuevo embajador marroquí en España, Ahmed Ould Souleim, aún no ha tomado posesión de su cargo aunque ya ha recibido el plácet por parte del gobierno español. Para quien lo desconozca, este personaje fue un alto dirigente del Frente Polisario en el pasado. Estando pendiente de solución el conflicto del Sáhara Occidental, cualquier otro país hubiese considerado esta designación una ofensa inaceptable.

Y termino con la experiencia personal. En el aeropuerto de Tinduf he sido requerido por policías de sexo femenino. Argelia es un país donde el Islam es la religión mayoritaria. A nadie nos supuso un conflicto esa situación.

3 comentarios:

Juanjo Ruiz dijo...

No creo que toda la movida que han preparado los marroquíes en la frontera de Melilla se deba a la actuación de mujeres policías españolas. No sé qué, pero otra cosa pretenden; seguro. El tiempo nos lo irá diciendo.

Antònia Pons Valldosera dijo...

Por lo que parece ya lo ha conseguido: los energúmenos se han retirado.
¿Qué habremos hecho para merecer este vecino entrañable y este gobierno calzonazos?

migramundo dijo...

Agitar por agitar siempre ha dado buenos réditos políticos. Lo del río revuelto siempre aporta considerables beneficios a los malos pescadores. Saludos