12 mayo 2013

Cuando suena el pistoletazo de salida

Cuando suena el pistoletazo de salida ya no hay tiempo para más nervios. Atrás quedan tus preocupaciones y tus inseguridades -esas punzadas en el estómago- y solo piensas en correr. Debes saber colocarte, evitar los codazos, y tener fe en ti misma. Son mil quinientos metros. No es mucho, pero hay que aguantar y saber sufrir. Y apretar los dientes.

Cuando suena el pistoletazo de salida se te olvidan sus dolorosos abandonos y sus lágrimas por no conseguir lo que tanto anhela. Los bajones y las anemias. La rabia de la impotencia. La ves salir valiente a la calle tres, y sabes que ha recuperado su fe ¿Realmente ha recuperado la fe en si misma? La verdad es que no olvidas nada, y todo se te acumula de manera acelerada, palpitándote en las sienes. Pero ya no te da tiempo a pensar. Solo intentas transmitir ánimos... si  acaso pudieras.

Los primeros mil se han corrido de manera endiablada. Está claro que Lorena quiere la mínima para el mundial, y tira a muerte. Nos ha puesto a todas en fila india. Solo hace falta que yo sepa aguantar el ritmo. Lo he hecho antes. Lo puedo hacer. Lo puedo hacer ahora. Ahora. Ahora.

Los primeros mil han sido duros y parece que mantiene el tipo ¡Que no se rompa!  Que no se rompa. Hace buen tiempo, brilla el sol y casi no corre el viento, pero ellas no paran. Hoy puede ser un buen día. Aguanta, María, aguanta.

Suena la campana. Solo quedan cuatrocientos y todavía me quedan fuerzas. Tirar a muerte. Recordar mi última carrera buena. Soria, Soria. Aquella cuesta del final. Pero esto es pista. No pesan las piernas. Ahora no pesan. Ahora no. Seguro que estamos en tiempo. Hoy puedo conseguirlo. Ahí está la meta, ahí... ahí.

Suena la campana. Si consigue mantener ese puesto ganará las fuerzas que tanto necesita. Quedan cuatrocientos ¡Qué aguante! Hoy parece una gacela. O lo parece, o tengo tantas ganas de verla disfrutar que a mi... sí que me lo parece. La última curva, y acelera en la recta. No es un verdadero sprint, pero se nota que corre ligera.... mira atrás por primera vez, y cruza por fin la meta.


Después de un año horrible, plagado de contratiempos, ayer, mi hija María consiguió su pase para el Campeonato de España. Nunca he vivido más intensamente cuatro minutos y cincuenta y seis segundos.

De la jornada de atletismo de ayer en Valladolid, hice estas fotos.

8 comentarios:

Lourdes dijo...

¡Que bonito, cuanto me alegro! enhorabuena María.

Merche Pallarés dijo...

¡¡¡ENHORABUENA MARIA!!! Ya sabía yo que eras una campeona... Muy bien relatada la aventura de la salida y la llegada, Fran. He estado con los pelos de punta... :) Besotes, M.

Antònia Pons dijo...

FELICIDADES!!!!!!!!!!!!!!!!

Frank Invernoz dijo...

Enhorabuena, estarás orgulloso de tener una hija deportista que destaca. Me ha gustado el relato, excelente. Muy bueno. Un saludo.

Francisco O. Campillo dijo...

Os agradezco vuestros comentarios.
La verdad es que este post es uno de los que he escrito con más ganas. Y lo he escrito en homenaje a mi hija María, que tanto me inspira en estos momentos de zozobra.
La verdad es que ahora está muy atrás en el ránking, pero ha conseguido superar la adversidad, y lograr uno de sus objetivos: competir en el Campeonato de España.

anibal dijo...

¡Enhorabuena María ! El sábado disfrutamos viendote correr. Enhorabuena Fran por lo bien que sabes expresar los sentimientos, miedos y emociones.Te entiendo perfectamente.Muchos besos a todos.
ANA MAZA.





joaquina dijo...

Felicidades a María! Los retos paso a paso, Fran.

J.L..Borrajo dijo...

Enhorabuena María. Conseguiste el tan ansiado pasaporte para disputar los Campeonatos de España.Ahora a disfrutar corriendo,estoy seguro que esa "gacelilla" que llevas dentro nos deparara más tardes de triunfos y alegrías.Buen relato Fran.
Saludos.