02 febrero 2013

Yo no quiero ser español (y 2)

Ayer me despaché a gusto. Cuando casi no puedes soportar el asqueo, es bueno desahogarse.

Quienes me conocen bien, se pueden sorprender con mi decisión de convertirme en apátrida, porque saben que desde antes de tener uso de razón me ha encantado la historia de este país. Creo que porque es fácil para mi conectar con sus claves más profundas. He crecido leyendo las hazañas de nuestros antepasados. Y luego, me adentré en la Literatura. Sin orden ni concierto, he disfrutado de Delibes y de Bernal Díaz del Castillo, de Machado, de Otero y de Alonso de Contreras, de Calderón y Lope, de Buero Vallejo, de Cervantes... Así, llegué a la conclusión de que estas tierras siempre han sido gobernadas por gentuza que jamás estuvo a la altura de su pueblo. Que mientras los humildes capeaban el temporal con más pena que gloria, los poderosos navegaban al pairo. Pero no había otra. Como decía mi padre, tú, ¿qué? ¿falangista o requeté? Y lo decía con una retranca que cada día comprendo más. Porque jamás se pudo elegir y aguantar para ver los resultados.

Pero ahora es distinto, tendría que ser distinto. Ahora no hay disculpas que valgan. Y porque no encuentro  esas disculpas, por eso, y porque yo no me identifico ni de lejos con esas... maneras de vivir, a partir de este momento, mi patria serán mis hijas -qué paradoja- mi compañera, y mis amigos. No lo hago para ahorrarme impuestos ni obligaciones, (qué seguiré pagando y cumpliendo) sino para no ser corresponsable de este desastre.

Así, cuando lleguen los temidos señores de negro a enmendar este desbarajuste -o peor aún, los salvapatrias que tanto gustan de estos lares- podré decir para mis adentros, como quien medita, en la mejilla una lágrima:

Pobres españoles, no tienen arreglo.

2 comentarios:

Antònia Pons dijo...

Bueno pues eso que marhba al club y que te pidas la vez, que aunque seas de Burgos no todo va a ser llegar y besar el santo ;)

Aldabra dijo...

se comprende, la verdad... yo también siento vergüenza, como se suele decir: "por mí y por todos mis compañeros"

biquiños,