01 abril 2012

Dudas de un hijo de la gran puta

El pasado 29, cuando me dirigía a mi trabajo, algunos que llevaban brazaletes de los sindicatos mayoritarios me llamaron de todo menos bonito. Es bueno que el tiempo sosiegue los ánimos. Así que, pasados unos días, me atrevo a plantear algunas dudas que realmente me preocupan.

¿Cuál es la alternativa que plantean los sindicatos para que el paro juvenil descienda desde la cota alarmante y vergonzosa que alcanza hoy en día? ¿Cómo piensan ayudar a los trabajadores-autónomos para que no cierren sus negocios y se queden en la más absoluta indigencia? ¿Se plantean alguna alternativa de financiación para sus asociaciones que les garantice la independencia del gobierno de turno? ¿Creen que su verdadera fuerza está en razón directa de su capacidad de paralizar el país o en la de liderar soluciones más justas para el futuro?

Yo no busco culpables. Y podría seguir con mis preguntas, pero me conformaría con respuestas a estas interrogantes. Incluso solo a la primera. Aunque tal vez, un hijo de la gran puta no tenga derecho a tanto.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Los sindicatos (por lo menos los mayoritarios, o sea, UGTCCOO) se han retratado a sí mismos desde hace décadas, vendiendose al P$OE, traicionando a los jóvenes trabajadores, coaccionando violentamente a trabajadores o pequeños comercios durante las huelgas, etc... Mi solidaridad con usted y el resto de gente coaccionada y forzada, sea para hacer huelga o para trabajar. SAHARA LIBRE YA!

José Núñez de Cela dijo...

Los sindicatos parecen rehenes de su propia inflexibilidad. Con acciones propias del siglo XIX pretenden (quieren aparentarlo) ofrecerse como defensores de unos trabajadores a los que, en realidad, no les están ofreciendo prácticamente nada, tal y como comentas.

Un saludo solidario!

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Comprendiéndote, los sindicatos siguen siendo necesarios. Pero necesitan una reforma interna completa: lo malo es que las estructuras están tan anquilosadas como las de los partidos políticos y tienen los mismos defectos. Malo para el país, sin duda.

Merche Pallarés dijo...

De acuerdo con PEDRO O.E. También creo que tendrían que renovarse internamente. Besotes, M.

Antònia Pons Valldosera dijo...

Respeto tu discurso pero no puedo compartirlo porque se parece al que articulan las fuerzas más reaccionarias de este país. Cada vez que lo escucho se me ponen los vellos de punta porque los sindicatos estarán anticuados o necesitarán reformas en sus estructuras internas pero ahí están para cuando se les necesita. Si entre todos nos los cargamos ¿qué ocurrirá con los derechos laborales conseguidos a golpe de mucho sufrimiento?
Porque no vayamos a engañarnos: esto es lo que quieren, que desaparezcan. Los sindicatos no nos llevaron al paro juvenil ni son responsables de la caótica situación laboral española. Tal vez no tengan alternativas ¿las tiene alguien? Sé muy bien la situación de los autónomos pero no son ellos los que legislan que se deba pagar el IVA de las facturas emitidas hayan sido cobradas o no. No son responsables de que no tengan baja médica retribuída ni lo son de que las administraciones públicas acumulen una deuda brutal con sus pequeños proveedores en muchos casos autónomos.
Yo tampoco estoy muy de acuerdo con las formas de plantear una huelga general, en mi caso sería mucho más expeditiva: que nadie se mueva, que no haga nada, sólo quedarnos en casa. Una Barcelona desierta hubiera sido mucho más efectiva que los miles de trabajadores en la calle, según mi manera de verlo.
Y siento mucho que te coaccionaran o te insultaran, estos no son sindicalistas ni tan siquiera demócratas.

Francisco O. Campillo dijo...

Una aclaración. Yo no estoy en contra de los sindicatos, ni muchísimo menos. Pero creo que deben reinventarse a si mismos. Vamos, como hacemos todos constantemente.

Antònia Pons Valldosera dijo...

Yo también lo creo aunque también pienso que se necesita tiempo y mucha más formación de todos en general, especialmente de los que llevamos años afiliados.
Hubo un paréntesis con la dictadura y la actividad sindical se retomó después de casi 40 años en el mismo punto que fue interrumpida. ¿Cómo van a salvar este lapso tan largo de tiempo? ¿Y cómo vamos a intervenir en su modernización aquellos a los que nos arrebataron la posibilidad de adquirir consciencia de clase?
Cuando todo va bien nadie se cuestiona nada pero cuando van mal dadas solemos disparar nuestros dardos hacia dianas equivocadas.
Según mi modesto entender no son ellos los culpables de esta crisis que nos zarandea.
Y ya he dicho antes que ese discurso antisindicalista y, en ocasiones, difamatorio en contra de sus líderes, me da muchísimo miedo. No por mi sino por mis hijas.
Un abrazo.

PS/ Tampoco me gusta un pelo la radicalización del movimiento 15-M. Lo de "no nos representan" me causa un intenso pavor porque los extremos siempre se acaban tocando.