09 diciembre 2011

Una hipotética vuelta a las armas en el Sáhara

A través de SÁHARA LIBRE me he enterado de que Mohamed Sidati, ministro delegado para Europa de la República Saharaui, anuncia una posible e inminente vuelta a la lucha armada. Información en Sáhara Libre y en Poemario por un Sáhara Libre.

Si el Polisario toma esta decisión, sería una noticia nefasta para quienes defendemos una solución pacífica para este conflicto enquistado. Es cierto que la paciencia del pueblo saharaui no puede ser infinita, y que desde el alto el fuego del lejano 1991 (condicionado a la celebración del ansiado referéndum, ahora olvidado) no se observa ningún avance apreciable, y que esta situación de no-guerra no-paz está provocando una sensación de frustración entre la población exiliada en Tinduf, fundamentalmente entre los más jóvenes.

Soy consciente de que lo que yo pueda pensar, o como me pueda sentir, es absolutamente secundario, trivial e insignificante. Pero antes de tomar una decisión tan trascendente como la de la vuelta a las armas, los legítimos representantes del pueblo saharaui deberán sopesar sus dramáticas consecuencias. Porque también soy consciente de que son muchos los que animan a dar este paso desde la comodidad de sus sofás.

Una nueva guerra en el Sáhara sería una carnicería. El muro que ha construido Marruecos, y los campos de minas sembrados a lo largo de casi 3.000 kilómetros, cambian diametralmente la situación respecto a la guerra del 1976-91. No quiero entrar en detalles sobre este asunto, pero cualquier experto militar sabe que ese muro no tiene como finalidad principal la de impedir la entrada de tropas armadas, sino convertir el Sáhara en una ratonera de la que resulte imposible salir. Otras formas de combate... están abocadas al rechazo y la condena de la Comunidad Internacional.

El mundo de 2011 es muy diferente al de hace 20 años. El reto que tienen ante si los dirigentes saharauis es de una magnitud colosal, pero si se analizan los hechos más destacados del pasado reciente, se observa que los tibios avances se han logrado mediante la lucha pacífica. Aminetu Haidar, Saltana KhayaAli Salem Tamek, Hamad Hammad, y tantos otros -curiosamente, todos ellos desde los territorios ocupados ilegalmente por Marruecos- nos están demostrando que sus huelgas de hambre ilimitadas y sus manifestaciones son capaces de mostrar "el corazón de las tinieblas" a cualquier observador imparcial con su heroísmo cívico.

Finalmente, tal vez sea preciso que quienes hemos decidido compartir una parte de la dramática andadura del pueblo saharaui hacia su libertad, debamos redoblar nuestros esfuerzos. Presionemos a nuestros gobiernos, informemos a nuestra sociedad sobre lo que sabemos que es cierto, exijamos la ampliación del mandato de la MINURSO para vigilar el respeto a los derechos humanos... todo antes que despertar los tambores de guerra.

Para leer la entrevista realizada a Mohamed Sidati, pincha aquí

1 comentario:

Antònia Pons Valldosera dijo...

Pronto se va a celebrar el congreso, y sin duda se va a hablar de la vuelta a las armas ya que mucha juventud piensa lo que se coreó en la última manifestación : si esto no se arregla: guerra, guerra, guerra!
Conocí a Sidati en Tifaritti y por cierto nos obsequió con un té rojo especial Sidati, y no me pareció para nada un descerebrado o un bocachanclas, al contrario. Daba la impresión de ser una persona muy inteligente. No creo que nadie en su sano juicio se embarque en una batalla en la que no hay ninguna posibilidad de ganar. Los saharauis han cruzado el muro y lo cruzan si les conviene cuando les conviene. El mantenimiento de esta barrera defensiva cuesta más de un millón de dólares diarios, según dicen.
En la guerra todos pierden pero si la RASD no tiene posibilidades no moverán ficha, si la mueven es que guardan algún as en la manga. Los que están a pie de muro en su día a día ya saben lo que hay. No creo que necesiten recurrir a formas de lucha que no serían bien vistas en la Comunidad Internacional, nunca lo han hecho ni creo que se lo planteen. Veremos qué pasa. A veces los discursos hay que tomarlos como movimientos de estrategia y en este contencioso algunas batallas se libran en la red y en los despachos de la diplomacia internacional.
Un abrazo.