02 septiembre 2011

Ocho años despues de una solución de seis meses

Zapatero agota la última etapa de su segunda legislatura y yo quiero acordarme que hace ahora casi ocho años, él y Moratinos parecían dispuestos a solucionar el conflicto del Sáhara Occidental en poco más de seis meses.

Comparto con Moratinos la tesis de que España no tiene la llave para la resolución del conflicto y que son las Naciones Unidas las encargadas de liderar ese proceso. Sin embargo, es innegable la responsabilidad de nuestro país, y por tanto, debe asumir un papel protagonista en la búsqueda de esas "soluciones mutuamente aceptables", que ineludiblemente pasa por el reforzamiento de la MINURSO.

Cuando en el pasado, Moratinos medió entre palestinos e israelíes se le recibía con algarabía por parte de los primeros y con desafiante frialdad por los segundos. Y ello era así porque era notoria su posición personal que, desde mi punto de vista, le invalidaba como mediador.

Hoy, todos sabemos como sería recibido Moratinos -o el propio Zapatero- en Rabat, y estamos seguros de que jamás realizarán un viaje a los campamentos de refugiados de Tinduf. Porque también es conocida su posición parcial en este conflicto. Una posición que podrían mantener a título personal, pero que ha chocado frontalmente con la que ha defendido oficialmente la Diplomacia española desde los años sesenta del pasado siglo. ¡Ay! Ese espíritu adanista. Y este cambio de rumbo solo ha servido para socavar la imagen de España y para debilitar la posición de Naciones Unidas. Triste y penosa esa realpolitik que no nos aporta ningún beneficio y que nos pone en ridículo.

Así que espero que nuestro próximo gobierno, en lo que al Sáhara Occidental se refiere, impulse una ampliación del mandato de la MINURSO para que asuma competencias en la observancia del respeto a los Derechos Humanos en la zona. Es un paso indispensable para que la ONU obtenga una mínima credibilidad, fundamentalmente por parte de quienes están sufriendo en sus propias carnes los "daños colaterales" de la inacción. Porque la larga y pacífica espera del pueblo saharaui hace tiempo que resulta insultante para muchos de los que se envuelven en demagógicas banderas de progresismo. Los hechos, únicamente los hechos, demuestran cuales son los verdaderos valores que defiende cada cual.

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Te recomiendo el post Por un Sáhara Libre, es la forma en que Antònia se despide de los jovencísimos embajadores saharauis que nos han visitado este verano. Acceder

2 comentarios:

Antònia Pons Valldosera dijo...

Recuerdo perfectamente dónde estaba cuando ZP pronunciaba su discurso de investidura y recuerdo que se habló del Sahara: perdidos por Reus sin encontrar una salida, dando vueltas con el coche. Del dicho al hecho...
Un abrazo.

Antònia Pons Valldosera dijo...

Gracias por el enlace.