18 agosto 2011

Un reflexión sobre la JMJ

La reunión en España de varios cientos de miles de jóvenes que acuden a la llamada del Papa, la JMJ, ha provocado algunas reacciones que debieran hacernos reflexionar. En primer lugar, reconozco el derecho de esas gentes a reunirse y a hacer alarde -porque de eso se trata- de sus más íntimas convicciones. Hay incluso quienes dan un paso más, y afirman que todos tenemos derecho a expresar públicamente nuestras opiniones. Y esto ya es muy discutible, porque aunque pueda parecer políticamente incorrecto, no todas las ideas son igualmente legítimas. Se debe perseguir, (con la fuerza de la Ley, naturalmente) cualquier alegato a favor del racismo, por poner solo un ejemplo. Reconozco que acabo de afirmar una obviedad, pero vivimos unos tiempos en los que es preciso apuntalar lo obvio y en los que cualquiera que tenga una idea ¿original? se cree que ha descubierto un océano.

¿Quienes se manifiestan en contra de los católicos están ejerciendo uno de sus derechos básicos? Pues tampoco lo tengo muy claro. Porque una cosa es pedir la eliminación de los símbolos religiosos de determinados espacios (los crucifijos de la escuela pública, sin ir más lejos) y otra muy diferente recorrer las calles de nuestras ciudades lanzando soflamas contra unos ciudadanos por el mero hecho de profesar una fe religiosa. Porque hasta donde yo sé, todavía no se ha reconocido el derecho al insulto.

"No con mi dinero" gritan como argumento. Y da la casualidad que esas 150 asociaciones que son capaces de reunir a cinco mil personas (me salen a unos treinta por asociación) están financiadas con los mismos fondos públicos que ellos quieren negarles a quienes piensan de manera diferente a la suya ¿Tienen esos 5.000 más derecho sobre el erario que el resto? ¿Debemos hacer un referéndum cada vez que se realice un reparto de subvenciones?

Y sin embargo, yo soy de los que piensan que los católicos debieran financiar su "ideología". Si necesitan un pastor que guíe sus pasos, que lo paguen a escote. Y lo mismo con sus locales, sus reuniones, etc. Y de igual manera, los sindicatos debieran mantenerse con las cuotas de sus afiliados, y los partidos políticos, las asociaciones patronales, profesionales, etc. Sería un paso hacia adelante que cada cual paguese de su bolso los gastos que generan sus ideas particulares. Pero esta medida deberá aplicarse con equidad a todos... y todas ¿Quien le pone el cascabel al gato?

P.S. La defensa de la libertad no consiste en permitir que quienes piensen de manera diferente a nosotros puedan expresarse, sino en partir de la base que es posible que sean ellos quienes tengan la razón.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

No se puede pa(pa)ralizar una ciudad como Madrid durante diez días, con una horda de millón y medio de jóvenes pululando durante una semana por las calles, gritando, cantando, colapsando tooodo. El transporte es una pesadilla, el centro está cortado, desde Atocha hasta Colón todo está lleno de gradas, pantallas luminosas con cruces, enormes generadores eléctricos, pancartas, ¿en nombre de qué derecho se puede colapsar de esta forma una ciudad y excluir a los ciudadanos de la calle y los servicios públicos?; por no hablar de comida y transportes subvencionados a tutiplen. Hay que rezar en los templos y no imponer la religión a grito pelado por las calles que son de todos y no sólo de este millón y medio de jóvenes y los que mueven sus hilos. ASI NO!!!! CONX

J. G. dijo...

verdad es, no se sigue pienso la doctrina real de cristo

Antònia Pons Valldosera dijo...

Estoy de acuerdo con Conxi.A los indignados les echaron a porrazos a los papistas se les facilita todo. A mi me da la risa cuando veo los confesionarios de diseño y los plazos para el perdón de las malvadas abortistas o eran sufragistas?
Yo comprendo que a la gente que vive en Madrid y son así como yo que paso de las religiones organizadas, que me gustaría llevarme bien con todos los dioses por si acaso, les moleste lo del tráfico,lo de los transportes y toda la parafernalia. A mi como que me resbala, no daría ni un paso para ver a Ratzinger por eso tanto entusiasmo me deja obnubilada. En mi pueblo sólo van a misa 4 viejas entre las que no me cuento, no por nada, por falta de costumbre y porque el nuevo cura es un facha que te mueres.
Un abrazo y paciencia. Y que tarde en volver. Con lo bonita que es Italia con el berlusconi y todo y tienen que venir aquí.
Después está lo de Rouco y lo de las violaciones que eso sí que tiene delito y es para salir, gritar o darle un par de sopapos a ver si se le pasa la misoginia.

Anónimo dijo...

Madrid es estos días un verdadero infierno, nos han destrozado la ciudad, espero que se larguen de una vez y todo vuelva a la normalidad; por lo demás el despliegue es agobiante, exagerado, raya el esperpento, un derroche horrible, una locura gritona, una forma de darnos en las narices y decir, ahí está somos millones; se han traido la horda porque si fuera sólo el pueblo de Madrid el papa estaría bastante poco acompañada. Hoy han cortado calles, y estaciones de Renfe, Atocha estaba a reventar, algo realmente peligroso... Mañana cortan de nuevo Renfe y carreteras para lo de Cuatro Vientos, y yo, aparte de la religión me pregunto ¿hay derecho a esto?; ¿dejarían a otro líder espiritual montar semejante desfase???? conx

Jesus dijo...

Buen artículo. Yo también escribí de ello en mi blog por si quieres leerlo: http://corrientepropia.blogspot.com/2011/08/la-jmj-y-la-tolerancia.html

Un saludo.