24 agosto 2011

La democracia en el Magreb

¿Son incompatibles el Islam y la democracia? Nuestra realidad parece demostrar que no puede fructificar la democracia en los paises árabes, y sin embargo, no tiene porque ser necesariamente así. Ojo, no conviene confundir "musulmán" con "árabe". Por ejemplo, Indonesia, a caballo entre Asia y Oceanía, es el país con mayor número de musulmanes del planeta, 150 millones, y su forma de gobierno es democrática. Lamentablemente, su experiencia no podría servirnos de modelo para el Magreb y la península arábiga puesto que sus realidades culturales, económicas, geográficas y sociales son muy diferentes.

Naturalmente que siempre existirán musulmanes con aspiraciones para controlar todos los aspectos de la vida de los miembros de su comunidad (en este caso, me resisto a utilizar el término "ciudadanos"), lo mismo que algunos extremistas católicos añorarán otros tiempos mejores... desde su punto de vista. Tiene que ser muy fuerte la tentación de quienes se creen poseedores de la verdad absoluta para imponerla a los pobrecitos desgraciados que no han llegado a alcanzarla. Pero tiene que existir un punto de equilibrio en el que se respete la fe de quienes la profesen legítimamente, y en el que se dirijan los asuntos del Estado sin confundir el culo con las cuatro témporas.

Hace ya casi un siglo que surgió el panarabismo, del que luego se alimentó el panislamismo propugnado fundamentalmente por los Hermanos Musulmanes. Como apunte prescindible, indicaré que la bandera de la RASD surge del modelo panarabista. Aquel movimiento contó con el apoyo de la extinta Unión Soviética, lo cual no era el mejor de los avales para la defensa de la democracia. Pero los más de ochenta años que llevamos de andadura en ese proceso tienen que servir para favorecer su verdadera evolución constructiva. No puede ser que el único pais de la región en el que sus dirigentes se someten periódicamente a la voluntad, ahora sí, de los ciudadanos, sea Israel.

Ignoro cuál es el módelo democrático válido para el Magreb, pero tengo claro que la solución al estilo de Marruecos está abocada al fracaso. Porque por mucho que haya favorecido los intereses norteamericamos en la zona durante el pasado, y por mucho que quiera maquillarse aceleradamente en estos días, si el marco político de una nación no es fruto del trabajo conjunto, no pasa la prueba del algodón. El rey que gobierna y otorga podrá ser muy magnánimo, pero...

Por todo ello, me gustaría que la denominada "Primavera Árabe" contribuyese a encontrar esas nuevas vías de convivencia. En Libia están a punto de derrocar a un dictador, e intuyo que algunos ya llevan meses planificando el futuro desde visiones del mundo que pueden ser antagónicas. Ojalá que ese futuro sea construido por quienes son capaces de respetar las diferentes sensibilidades que cada quien puede defender lícitamente desde el respeto estricto a los derechos fundamentales del ser humano y mediante procedimientos democráticos. Inchalá.

1 comentario:

Antònia Pons Valldosera dijo...

Juraría que te había comentado. verás hoy he visto por la TV unas imágenes terribles de personas ejecutadas y maniatadas.
Dicen que eran mercenarios. Una vez Gadaffi esté fuera Libia va a ser un baño de sangre y aunque aprobé la intervención europea y americana no puedo aprobar lo que he visto. gadaffi es responsable por su obcecación pero los líderes que le bailaban el agua con la mierda de la realpolitik también.
Asqueada, estoy asqueada.
Un abrazo.