14 agosto 2009

Un análisis muy discutible

Ignacio Cembrero firmaba anteayer una crónica sobre las conversaciones que han mantenido representantes de Marruecos y del Polisario en Austria que comienza así:

Marruecos y el Frente Polisario no han acercado posiciones sobre el contencioso del Sáhara Occidental, pero, por primera vez en una sesión negociadora, hubo "buen ambiente" entre sus dos delegaciones. Así lo reconoció uno de los representantes saharauis, Mohamed Khadad, ayer a su paso por Madrid.

Luego, leyendo el
conjunto de su artículo, concluimos que aunque no ha habido acuerdos –no era esa la finalidad de los contactos- al menos no se ha cosechado un nuevo fracaso. En palabras de Christopher Ross, enviado personal para el Sáhara del secretario general de la ONU, las reuniones se celebraron en una “atmósfera de compromiso sincero, franco y de mutuo respeto”. No desdeñemos lo que hay por escaso, porque no tenemos más.

Así que lo anterior, unido a la nueva postura del gobierno estadounidense que parece más favorable que su predecesor al apoyo de la legalidad internacional, abren puertas de esperanza a la resolución del conflicto.

Lamentablemente, los 34 años transcurridos hasta la fecha sólo han servido para generar injusticias que obligan a replantearse las posturas iniciales. Hoy existe una importante población de origen marroquí en el territorio del Sáhara Occidental que ha visto nacer a sus hijos y a sus nietos allí. Quienes defendemos el derecho del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro no podemos obviar esta realidad puesto que la inmensa mayoría de esos ciudadanos no tienen ninguna responsabilidad en las acciones de su gobierno.

Para que un nuevo estado sea viable en el Sáhara Occidental se debe ofrecer una solución ante esta nueva realidad. No basta con emitir declaraciones en las que se reconozcan los derechos de esa parte de la población. Hay que dar un paso más e implicarla de manera activa en la construcción de ese nuevo estado.

Un paso necesario por los mismos argumentos que esgrime el pueblo saharaui: la defensa de la Justicia. Un paso que, unido a una posición de independencia frente a las potencias regionales y de condena inequívoca del terrorismo yihadista, favorecerá la posición negociadora del Polisario ante los ojos de la comunidad internacional. Y algo mucho más importante aún, aportará legitimidad a las reclamaciones del pueblo saharaui.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Acaso las reclamaciones del pueblo saharaui no tenian ya legitimidad?

Francisco O. Campillo dijo...

Anónimo
Es cierto que la frase final del post no es muy afortunada. Yo creo que la legitimidad no es un término absoluto y pretendía argumentar que es posible "aumentar" las razones ya de por sí poderosas que sustentan las reclamaciones del pueblo saharaui. Pero debo reconocer que esa frase final puede malinterpretarse.

Antònia P. dijo...

Fran, he estado releyendo tu post antes de dejarte un comentario.
Lo primero y más fácil y también cierto es lo que te dice el anónimo. Las posturas mantenidas hasta ahora por el Frente Polisario tienen toda la legitimidad.
Ahora bien, no se pueden obviar los miles de colonos que a lo largo de estas 3 décadas se han instalado allí, quizás acostumbrados a vivir de manera más fácil que el resto de sus compatriotas. Los incentivos ofrecidos a la población marroquí que emigra al Sahara me hace pensar así. Además están "los colaboracionistas". La sociedad saharaui es compleja y aunque los que viven en el exilio argelino estén más occidentalizados y hayan visto mucho mundo, hay cosas que como el agua y el aceite jamás se mezclarán y si lo hacen, sufrirán la marginación y el anatema de los compatriotas.
La propaganda marroquí esgrime los "matrimonios mixtos" para decir que son un sólo pueblo y también potencia el tribalismo entre los saharauis con el objeto de dividirles.
Nunca olvidaré la reacción de Abdu y de Lekbir ante una chica marroquí que nos dijo que era saharaui, había nacido en el Aaiún, Lekbir escondido detrás de mi, Abdu, desafiante con la cara alta y con una mirada gélida en sus ojos infantiles:
- No me toques, parecía decirle.
- No es saharaui, no, es marroca, no es nada, me dijo después.
O la actitud de Abida, una chiquilla, ahora una mujer, que escupió en la cara a otra niña en cuanto se enteró de que era marroquí. O la de Najem, tirando al suelo un helado que le había comprado un chico de origen marroquí.
Claro que después, aceptaron los pequeños obsequios del chico, que ya lleva 20 años aquí y al que le avergüenza la actitud de su gobierno en Marruecos, respecto al Sáhara, pero nunca me ha quedado claro de si era porque es amigo de mi hija o si era por el mismo.
Sobre el papel, alrededor de una mesa negociadora, es fácil hablar de consenso, paz y reconciliación. En la práctica... hay demasiado sufrimiento y demasiadas heridas abiertas.
Después está la economía, la cuestión principal, los fosfatos, la pesca, el turismo, el hipotético petróleo... Argelia les ha ayudado durante muchos años, con Mauritania hay lazos estrechos de parentesco pero ¿con Marruecos?
No será fácil a nivel práctico y tanto unos como otros tendrán que tenerlo muy claro. Ya sabemos lo que sucedió en Timor Oriental.
Y. sin embargo, deben regresar, tienen derecho a la autodeterminación y necesitan, como muy bien comprendió Baker, un tiempo para asegurarse la lealtad de los colonos que están allí, que en una hipotética consulta "quieran" formar parte del nuevo estado porque les ofrezca muchas más garantías de las que les ofrece su actual gobierno.
Lo de las visitas por tierra, me da la risa, porque eso viene haciéndose "de tapadillo" desde hace años. Los saharauis conocen muy bien el desierto y no hay nada que les detenga si quieren encontrarse en cualquier lugar del desierto del Sahara. Ambos gobiernos lo saben aunque el marroquí finge que no y los saharauis tienen mucho cuidado en no llevar nada que indique que han estado con sus parientes en un lugar distinto del que dicen que han ido.

Antònia P. dijo...

No, no va a ser fácil pero tampoco lo ha sido la supervivencia de 30 años en la Hamada.
La posición negociadora del Polisario siempre he creído que era fuerte por la simple razón de que tienen reconocida su legitimidad ante las NNUU, y sin su aquiescencia Marruecos podrá ocupar el Sahara de facto pero siempre penderá sobre su cabeza el interés, la posición por ejemplo de los Estados Unidos que cambian de presidente cada 4 años. Con Bush estaban tranquilos pero con Obama las cosas empiezan a cambiar. Dentro del reino alauita la situación es grave, y más con esta crisis global: el islamismo avanza en todas las capas sociales, el hambre empuja y empujará a miles de jóvenes fuera de sus fronteras lo que no sólo traerá divisas sino nuevas ideas de democracia y libertad y con ellas la rebeldía y la consciencia de la injusticia de que, mientras ellos mueren de hambre, su rey es una de las primeras fortunas mundiales (publicado en Forbes). Esto, tarde o temprano va a explotar y M6 lo sabe.
En fin, seguiremos luchando desde nuestras posiciones para que nuestros amigos puedan obtener lo que, en justicia, les pertenece y esperemos que el regreso sea pronto y feliz.
Como de costumbre me he enrollado demasiado. Ya ves, he tenido que partirlo en dos o no me dejaba subirlo.
Un abrazo.

Cornelivs dijo...

Volvi de mis vacaciones, querido amigo, y me alegro de poder leerte de nuevo...!



un abrazo...!

Merche Pallarés dijo...

Muy interesante, como siempre, el lúcido comentario de nuestra ANTONIA P. Sigo aprendiendo. Besotes, M.

migramundo dijo...

No entiendo por qué a la gente se le niega el derecho a vivir en su tierra, en la que ha nacido, sea cual sea su procedencia o su filiación personal. El mundo se ha creado libre y debe seguir siendo libre y las personas, libres también para vivir y trabajar donde encuentren la estabilidad, física y emocional, que buscan. Saludos.