01 octubre 2008

Desde la sierra de La Demanda al corazón de África



A mis 42 años, ya he perdido la fe en casi todo en lo que creí firmemente siendo un niño. Ya sólo creo en el Hombre… y tendría que admitir que es por puro egoísmo.

Si embargo, debo reconocer la excelente labor que realizan miles de hombres y mujeres impulsados por sus profundas convicciones religiosas. Ellos son los últimos en abandonar los lugares en conflicto y los primeros en dar un paso al frente a favor de los más necesitados. Juan José Alarcia es uno de ellos. Nos conocemos del pueblo, de Villasur de Herreros, y ahora -a sus 65 años- está ilusionado y a punto de regresar a
Zimbabue donde ha pasado una gran parte de su vida; una vida de servicio a los demás.

Si quieres leer la entrevista que le ha realizado DIARIO DE BURGOS
pincha aquí

4 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

¡Hombre admirable! Los misioneros sí que siempre me han merecido todos los respetos. La situación en Zimbabue, horrible... que la expectativa de vida sea 30/34 años es indignante y cruel. Besotes, M.

Antònia P. dijo...

¿Qué importan las motivaciones cuando el fin es paliar el sufrimiento humano?
Como dice Merche, toda mi admiración para esos misioneros.
Un abrazo

Francisco O. Campillo dijo...

Merche, Antònia
Hay que tener algo especial para coger tu petate a los 65 tacos...
Y es cierto, Merche, Zimbabue es uno de los lugares más "delicados" en estos tiempos que corren.

BIPOLAR dijo...

Da igual si es por religión o por ética. Es por humanidad y es loable.