23 agosto 2013

¡Cómo acortan los días!

Llevo diez años leyendo a diario información sobre el conflicto del Sáhara Occidental. Lo digo no para impresionar, sino para que el desocupado lector comprenda que aunque posiblemente he perdido toda la perspectiva, he ganado mucha intuición. Sé que todos los días apalearán activistas saharauis en el territorio ocupado por Marruecos, que algunas veces estas acciones se recrudecerán con la misma seguridad que en todos los inviernos hiela en Burgos; que estacionalmente se celebrarán unas conversaciones tendentes a solventar el conflicto sin ningún resultado; que los partidos políticos de la oposición española se mostrarán solidarios con la causa saharaui y que el que ocupe el poder olvidará todas sus promesas anteriores... ¿para qué seguir? Ahora toca hablar de hay que ver como acortan los días.Y en unos meses del para los Reyes lo notan los bueyes.

Pues bien, también toca llamada a rebato. Que si la vuelta a la lucha armada es el único camino que le deja la Comunidad Internacional al pueblo saharaui y que cuarenta años sin avanzar un paso son demasiado tiempo. Ya casi he olvidado el momento en que declaraciones de este tipo me hacían hervir la sangre. Por un lado argumentaba con todas mis fuerzas sobre la inutilidad de una inmolación segura y por otro criticaba vehementemente a quienes alentaban el retorno a las armas desde la comodidad de sus sofases y sus internetes. Hubo un momento en el que me pregunté si era lícito el uso de la violencia para recuperar la patria usurpada. Ahora ya no. Es un asunto que me excede.

Sin embargo, sigo buscando fuentes de inspiración, tal vez para compartirlas. Nelson Mandela es una de ellas. y aunque no creo en los líderes, confieso que la andadura de Madiba es todo un ejemplo. Basta con nadar en la superficie de su biografía para descubrir a un hombre que afrontó una tarea titánica. Mandela es el referente en la lucha de un pueblo en el triunfo de su dignidad y de sus derechos más fundamentales. Pero lo que realmente le aporta una dimensión colosal es que fue capaz de sumar a quienes fueron sus enemigos para construir conjuntamente una paz sólida y un amplio espacio de convivencia ¿Qué a que viene todo esto? No lo tengo claro. Tal vez nos lo puedan contestar algunos activistas saharauis que permanecen en su patria capeando el temporal.

1 comentario:

Antònia Pons dijo...

Sin palabras ante tu lucidez.