05 julio 2013

La primavera helada

No hace tanto, celebré la primera victoria electoral de Barack Obama; pensé que suponía un soplo de aire fresco necesario, casi imprescindible. Hoy, estoy más que decepcionado.
Cuando Obama alcanza el poder de la potencia más poderosa del planeta, se habían destruido muchos puentes de entendimiento entre dos formas diferentes, enfrentadas, de ver el mundo. Era preciso un cambio, y creímos que él podía aglutinar un espíritu integrador de defensa de valores comunes. Su viaje a Egipto es una muestra de este espíritu ¡qué hermosas palabras en El Cairo en junio de 2009! Algunos afirmamos que junto al Campamento Dignidad que los saharauis levantaron en las cercanías de El Aaiún -y que fue arrasado por las fuerzas de ocupación marroquí- ambos hechos constituyen el germen de la denominada Primavera Árabe.
Más pronto que tarde empezamos a decepcionarnos. No basta con hablar en un atril respaldado por la bandera del imperio. Las palabras tienen que llenarse de contenido. Hay que arremangarse y ponerse manos a la obra.
Pero los idiotas, además fuimos pacientes. Pensamos que su segundo mandato le permitiría abordar algunos retos inevitablemente aplazados. No ha sido así. Si mañana enarcase las cejas, no me sorprendería ni lo más mínimo. Es lo que hay.
En honor a la verdad, el mundo que se asienta en el Islam tiene muchas asignaturas pendientes. Que se lo pregunten a los coptos, por poner solo un ejemplo entre la multitud que podría citar. Así que quienes afirman que es posible una evolución del arcaico panarabismo hacia posiciones verdaderamente democráticas y respetuosas de la diferencia, tienen un largo trecho por delante para demostrar su afirmación. Yo, siento que estamos perdiendo una oportunidad entre palabras huecas.
Si a todo lo anterior, le unimos una Europa arruinada y herida en su orgullo, un pueblo norteamericano ignorante de su verdadero papel, y la potencia caída tal vez esperando su oportunidad perdida... pues que disfrutaré del último fin de semana de fiestas en mi ciudad ;-)

P.S. Hay veces, en las que los buenos hacen buenos a algunos malos.

2 comentarios:

Antònia Pons dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Antònia Pons dijo...

Demasiadas asignaturas pendientes, a decir verdad. Lo corroboro desde un punto de vista femenino.
Muy sutil lo de enarcar las cejas con todas las connotaciones implícitas.
Un abrazo.