20 abril 2013

Sobre los escraches

¿Se puede invadir la privacidad de los responsables políticos para lanzar nuestras protestas y que sepan que no estamos de acuerdo con sus decisiones? Cuando esos políticos acuerdan hacer borrón y cuenta nueva con unos crímenes que todavía tienen sus cadáveres calientes, sí. Eso es lo que ocurrió en Argentina a mediados de los noventa.
Aquí, en la España de 2013, la situación es muy diferente. Es indudable que cada día crece el número de las personas que sufren las dentelladas de la crisis, pero hasta donde yo sé, a nadie se le obligó a firmar una hipoteca ni a comprar un paquete de preferentes. Soy consciente de que lo que digo no aguanta ni una bofetada en el ring del buenismo. De hecho, la comparación con el boxeo, ya me coloca en una posición de debilidad, pero es lo que pienso.
El Partido Popular cometió un error mayúsculo al intentar obviar la Iniciativa Legislativa Popular que promovía una reforma de la Ley Hipotecaria. Pero si hablamos de legitimidades, creo que una mayoría absoluta otorgada por el pueblo en unas elecciones libres admite pocas discusiones. Tal vez por ello, Cospedal (y otros dirigentes populares) abunda en el error al hacer unas comparaciones ofensivas para desprestigiar a este movimiento cívico. Sin embargo, cuando hemos visto las consecuencias de nuestras leyes ante el crecimiento de la morosidad, hemos descubierto que son injustas. Pero se pongan como se pongan algunos, no podemos ir poniendo dedos acusadores en los domicilios de la gente. Y no por nada, sino porque todos somos corresponsables ¡Ah! responsabilidad, maldita palabra. Qué bien sabemos usarla como arma arrojadiza; pero siempre contra "los otros".

Y ahora, un par de preguntitas ¿Tengo que pagar yo para que no le echen a la calle a quien se metió en un crédito para comprar una vivienda el doble de cara que la mía, que por cierto, sigo teniendo a medias con el banco? ¿Debo aflojar mi bolso para que no pierda el que invirtió 200.000 euros atraído por unos intereses del 8 por ciento cuando yo no he visto ese dinero junto en mi vida? Porque amigos, no nos engañemos, de eso se trata, de ver quien paga la factura. Los mas espabiladillos hicieron el sinpa, pero la dolorosa, ahí sigue.
Como soy consciente de que estos casos pueden no ser representativos, y que hay otros muchos sangrantes a los que hay que encontrar una solución, pido que la Justicia los estudie uno por uno. Ya sé que eso es muy trabajoso, y que evita que algún salvapatrias barra iluminado se ponga medallitas. Pero eso es lo creo que tenemos que evitar, que aupados en el drama de miles de personas, cuatro listos quieran socavar los cimientos de este sistema, que será una mierda, pero es el que nos ha aportado el más largo periodo de prosperidad y avances sociales de toda la historia de estas tierras tan dadas a los sambenitos... y ahora a los escraches.

P.S. Repaso el escrito y creo que tengo que hacer una aclaración. Cuando hablo del los espabiladillos del sinpa, me refiero a quienes cobraron dos dietas diarias porque se reunían dos veces en la misma jornada, y a quienes han cobrado legalísimas indemnizaciones millonarias después de dejar a sus empresas en la ruina. 

1 comentario:

Antònia Pons dijo...

Un par de precisiones: obtuvieron una legitimidad basada en un programa electoral que se han dedicado a incumplir desde el primer día. ¿Qué te que te pasaría si hicieras lo mismo que ellos?
Por tanto la legimitad de las urnas, sí pero menos que un puñado de votos no es una patente de corso.
Referente a los escraches: mientras no sean violentos es la única manera de hacerles saber que no estamos de acuerdo con lo que hacen. Si no querían polvo no haber ido a la era. Es exactamente el mismo argumento que usas tú para las preferentes y para las hipotecas a lo mejor de una mierda de casa llena de defectos con los promotores forrados y en fuga. No, al anciano que vive tres casas más arriba nadie le obligó a comprar las preferentes con los 4 duros que había juntado a basa de privarse de todo pero ocurrió que no leyó el contrato porque se fió del director del banco que le aseguró que era un producto estupendo. Y ahora se ve sin nada.
Por supuesto que la factura está ahí y hay que pagarla. ¿Quién pagó la del rescate a la banca? Pues fíjate, seré tonta, yo prefiero rescatar a una joven como Ceci que firmó "libremente" una subprime o al anciano vecino que a una banca que no conozco ni ganas. Lo que pasa que para el rescate al monstruo no me preguntaron. Me pregunten y ya les contestaré. Nos pregunten a todos y a ver qué pasa que el poder es nuestro. Y si se cae el sistema que se caiga. me gustaría verlo porque está tocado de muerte y cuando caiga escracharé, escupiré sobre sus ruinas.
Y cualquier cosa que surja será mejor porque peor es imposible.
Abrazos.