12 marzo 2013

Hartazgo de correctismo político

Como acabo de salir de un gripazo de esos que te dejan tieso, ando pelín mosca. Vamos, que tengo miedo de recaer. Por eso cuido mi salud. Y por eso mismo, evito los hartazgos del correctismo político. En los últimos días nos han atacado dos epidemias de este virus.

El primero, lo desató Toni Cantó, que dijo una tontería para alguien de su responsabilidad, y que sus rivales políticos se encargaron de azuzar hasta el infinito. Sin embargo, es cierto que la ley no es igual de justa con hombres y mujeres en determinados asuntos como pueden ser la violencia doméstica y la custodia de los hijos en caso de divorcio. Este tema merece una reflexión sosegada. Las injusticias -que eran terribles- no se solventan creando otras nuevas. Y la discriminación positiva puede ser aceptable en determinados ámbitos, pero nunca ante un tribunal.

La segunda tiene su origen en Ponferrada. Estoy harto de oír que los socialistas jamás pactarán con nadie que haya sido condenado por acoso o maltrato a una mujer. Y dale con la burra al trigo y la cantinela de argumentario del todo a cien. Conviene medir las palabras. Porque si creemos que un asesino tiene derecho a la rehabilitación, que yo lo creo, ¿por qué no un maltratador? No me refiero al caso concreto del ínclito, que siempre me pareció un chulo impresentable, hablo en términos generales. Y los socialistas tendrían que ser los primeros en arremangarse para acabar con la España de los capirotes y los sambenitos, y no en lapidar a alguien por su pasado, actúe como actúe en el presente. Eso sí, después de sacarle el tuétano en beneficio propio.

Si los españoles siguen por esa senda, terminarán montando procesiones de maltratadores a quienes los socialistas aplicarán el escarnio que corresponda al tiempo que les chupan sus jugos, mientras las altas damas peperas sonríen melifluas para que no se les descomponga la peineta. Y aluego... se darán de ostias mutuamente ¡como dios manda! pero respetando los nuevos usos. Ya sabéis, de forma igualitaria y evitando expresiones como las trasnochadas "maricón el último" o "que te jodan" que pueden provocar graves desazones.

1 comentario:

Antònia Pons dijo...

Toni Cantó es un imbécil con todas las letras. En los casos de divorcio y custodia yo lo tendría clarísimo: que los hombres nos pasen la pensión compensatoria y que se llevan a la prole.Eso sí que sería un puntazo.
Por lo que se refiere a los maltratadores nunca se rehabilitan, jamás. El o la que es maltratador/a lo es siempre. Lo que pasa es que algunos/as se dejan maltratar por aquello del sufrimieto cristiano.
Lo primero que les dije a mis hijas cuando se fueron a vivir en pareja: sed tolerantes con los defectos porque todos los tenemos pero de aguantar: ni una, ni media. Ni un insulto, mala palabra o falta de respeto. Si lo intentan dejad claro que no váis a permitir que vuelva a ocurrir.
Y quizás porque soy mujer, en este caso no me parece mal la discriminación positiva. Solidaridad de género y muchos años de desequilibrio.
Desde luego que si me pasara algo parecido a un divorcio lo único que consentiría que se llevara sería la ropa que lleva puesta. Al enemigo ni agua. Y ya no te digo si intentara maltratarme tendría que asegurarse de que saliera bien a la primera porque no habría una segunda.
Un abrazo curativo. :-)