17 marzo 2013

Del error al horror

Los domingos por la mañana desayunamos chocolate con churros. Es una moderna tradición familiar. Acabamos de terminar, me he puesto con el ordenador, y he estado a punto de vomitar.


Sabía que no me iba a gustar, pero no he podido resistirme. Así que he visto los cuarenta segundos de un vídeo casero que muestra lo peor de la condición humana. Acceder.

¿Esos eran los valores que defendíamos en Iraq? ¿Los que propugnamos en Afganistán? ¿En qué se diferencian los talibanes que oprimen a las mujeres y a los infieles de los matones que apalean hasta la muerte a unos prisioneros indefensos? Soy consciente de que cualquiera puede decir que es muy fácil pontificar desde la comodidad de mi saloncito y que todo cambia en el fragor del combate. Pero lo siento, yo no veo soldados, tan solo unos cobardes que presumo son de los que se ahuyentan ante el verdadero peligro.

Actualización

Una pregunta más: unos... digamos soldados, ¿pueden perpetrar este tipo de hechos repugnantes sin la connivencia de sus mandos?
Hace diez días escribí aquí mismo "Soldados honrados". Pretendía ser un homenaje a quienes ponen sus vidas en peligro para garantizar nuestra seguridad. Ese post termina con unos versos de Calderón de la Barca: "La milicia no es más que una religión de hombres honrados". Quienes protagonizan este vídeo, ni son honrados, ni son hombres, ni soldados. Y quienes miraron hacia otro lado -manteniendo sus botas limpias y sus uniformes impolutos- y les permitieron actuar peor que la peor de las alimañas, merecen nuestro mayor desprecio ¡Ah! y que caiga sobre ellos todo el peso de la Justicia.

3 comentarios:

Antònia Pons dijo...

No he podido soportar ni los 45 segundos.

Francisco O. Campillo dijo...

Antònia
Creo que te comprendo. No era esto, no era esto.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

¿Dónde está el trío de las Azores?