25 abril 2012

Niños feroces

Acabo de terminar "Niños feroces". Me ha llevado dos asaltos, vamos, que me ha apasionado. Es la historia de un muchacho que luchó en la División Azul y que aguantó hasta el final del final. El libro me lo ha prestado un buen amigo, hijo de uno de aquellos divisionarios al que no le gusta recordar batallitas. Él se alistó sin cumplir la edad mínima, y luego no ha querido contar nada. Ni las medallas conserva. Es muy dueño, al fin y al cabo, esa es su historia.

El caso es que llevo años leyendo sobre la aventura de aquellos hombres que cruzaron Europa y que perdieron varias veces. Y me ha gustado la forma en que Lorenzo Silva se adentra en  ese terreno pantanoso. Vivimos tiempos de correctismo político, pero el autor encuentra una solución elegante para no enmerdarse demasiado. Es lo que hay. Tampoco hemos cambiado tanto. Aquellos jóvenes partieron de España entre vítores, himnos y banderas... y regresaron como apestados.

2 comentarios:

Antònia Pons Valldosera dijo...

¿Regresaron como apestados? Pues yo recuerdo a 2 de mi pueblo que también estuvieron con Muñoz Grandes y a los que les dieron buenos empleos "a dedo" por ser exdivisionarios que, por otra parte, nunca entenderé cómo pudieron después de nuestra guerra irse a defender el fascismo por estos mundos de Dios.
Los "apestados" eran otros. Apestados, merginados, encarcelados, ofendidos y humillados. Su memoria aún está por rehabilitar.
Un abrazo.

José María Sánchez y Torreño dijo...

Muchos no fueron, los llevaron.
Lo que es seguro es que una de las dos Españas les heló el corazón.
Saludos