03 febrero 2012

Katmandú, un espejo en el cielo


Leo en EL PAÍS que Icíar Bollaín estrena película. Y descubro, una vez más, que Icíar construye desde el compromiso. Estoy deseando ver la peli. Por muchas razones, entre otras, porque hace  siete años, Icíar escribió "En un lugar del Sáhara..." al que yo respondí "... de cuyo nombre no quiero ni acordarme".
Eran otros tiempos. En los que yo colaboraba con un proyecto que consiguió construir siete centros juveniles en los campamentos de refugiados de Tinduf, que transporta miles juguetes cada año a la infancia refugiada y que suma un beso en cada entrega, que formó a docenas de monitores juveniles... y alguna cosita más. Dejémoslo estar. Mejor no meneallo.
He seguido la andadura de Icíar y puedo afirmar que ha mantenido su compromiso con la causa del pueblo saharaui. Sé que mi aval no tiene ni la menor importancia. Pero quiero dejar aquí constancia.
Y yo, aquí sigo, con los mismos huesos y con la misma memoria. Un poquito más cansado, por cierto. Así que aunque a Icíar -y a otros muchos- les repatee la comparación en estos jodidos tiempos de buenismo popstart, es como si ambos  (y algunas docenas de miles más) hubiésemos clavado nuestra pica en tierra y estuviésemos firmes aguantando el temporal. Permítaseme la licencia.
Para ver el trailer de la peli, que te recomiendo encarecidamente, pincha aquí
"Hay viajes que cambian para siempre tu vida...
... y la de otros"

2 comentarios:

pancho dijo...

"Más vale un toma que dos te daré", me has emocionado.

Hay a quien se les suben los humos a la cabeza...

Antònia Pons Valldosera dijo...

Aguantando el temporal, nunca mejor dicho.
Un abrazo.