11 septiembre 2011

Un paso adelante: de acogedores a activistas

Antònia Pons es, muy posiblemente, una de las personas que mejor conoce la labor a favor del pueblo saharaui que se desarrolla desde nuestro país. De hecho, ella es una de sus protagonistas. Y acaba de publicar un excelente post sobre uno de los pasos más complejos que terminan dando muchas de las familias que acogen a un "saharauillo".




La niña subió al autobús y nos dijo adiós con la mano después de darnos un abrazo, contenta de poder volver con los suyos. Llegó, estuvo en casa dos meses y al final del verano regresó a su hogar. En nuestro caso fue muy fácil tal vez porque nunca hemos sido unos padres "comme il faut".
Respetamos su espacio, sus silencios, sus costumbres y sus llantos. No nos planteamos nada, simplemente la relación fluyó libremente. No la abrumamos con cosas que no pedía ni la usamos como un bálsamo para ninguna carencia emocional. Tampoco quisimos educarla y así ella hacía un poco lo que quería cuando le venía en gana. No la obligábamos a comer, a ducharse ni a salir si no quería y además, lo confieso, le dejé ver la tele tanto como quiso. Sólo la contrariamos con las visitas médicas a las que tenía un pánico cerval. Ella fue la que decidió ser nuestra hija y no a la inversa. Nosotros sólo le prestamos un poco de nuestro tiempo y un espacio en nuestro hogar. Entró en nuestras vidas y en nuestros corazones pero eso mientras estuvo con nosotros no lo supimos, al menos yo nunca lo imaginé. Seguir leyendo


2 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Es que ANTÒNIA ¡es un hacha! Qué preciosidad de relato. Cuánta ternura y sabiduría. Besotes, M.

Antònia Pons Valldosera dijo...

Gracias por hacerte eco. merche, tu que me miras con buenos ojos.
Un abrazo.