31 agosto 2011

A vueltas con el referéndum

La situación económica europea es de una gravedad extrema, peor aún en España. Hace sólo unas semanas teníamos que pagar un 4% más que los alemanes por el dinero indispensable para que no se colapse el Estado. Parece ser que si ponemos en nuestra Constitución que no nos vamos a gastar más de lo que tenemos, esa medida contribuirá a paliar la catástrofe.

Yo pensaba que las Constituciones no estaba para esas cosas, y que se les suponía a los políticos una mínima responsabilidad. Evidentemente, estaba equivocado. Me lo demostró el que pagaba 400 euros a casi todos los ciudadanos unos meses antes de las elecciones y levantaba las calles de nuestros pueblos y ciudades con obras prácticamente inútiles.

Y ahora, más del 90% de los representantes del pueblo español se han puesto de acuerdo -forzados por poderosas fuerzas externas- para cambiar esa Constitución que cada vez más, utilizamos como arma arrojadiza. Es, desde mi punto de vista, una reforma mínima; muy cercana al brindis al sol. Y hay quienes están en contra de ese procedimiento y reclaman la convocatoria de un referéndum. Pues si la práctica totalidad de nuestras Cámaras no están legitimadas para tomar este tipo de decisiones... lo que hacemos es tirar por tierra nuestro modelo de democracia.

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P.S. Cuando el PSOE se aliaba con diferentes partidos para aislar al PP aquello era un "cordón sanitario". Si son el PSOE y el PP quienes llegan a un acuerdo, hay quienes hablan de "rodillo" ¡Qué curioso es el lenguaje!

P.S. 2 La celebración de referéndums no hace una sociedad más democrática. Me sé de alguno que convocó un par de ellos, los ganó con aplastante mayoría, y no consiguió lavar su imagen de dictador. Y de algún otro que obtenía más votos que electores.

2 comentarios:

Rais dijo...

Buena reflexión... aunque a algunos no les guste.

Antònia Pons Valldosera dijo...

Pues no sé si aquellos referéndums podrían considerarse como tales. Yo creo que eran más bien gigantescos pucherazos. Y hablando de Constituciones, se nos ha vendido hasta la saciedad de que nuestra Carta Magna era " La Intocable" cosa que nunca me he creído pero de ahí que, en un momento, se decidan a reformarla sin pedirnos opinión, media un abismo. Una acta de diputado no es una patente de corso para hacer lo que les dé la gana.
Me recuerdan a los déspotas ilustrados: todo para el pueblo pero sin el pueblo. Y hay muchas personas a la que no nos gusta que nos salven ni con 400 euros ni con pan para hoy que ha sido hambre para mañana ni con reformas "técnicas" de la Constitución.
No, no me siento representada por esta gente y supongo, visto lo visto, que a otra mucha gente tampoco. Ni los Hunos (lo escribo con h con premeditación y alevosía) ni los otros que no saben que lo son.
Un abrazo.