04 agosto 2011

Tres dieces vergonzosos

Diez millones de personas sufren hambruna extrema en el Cuerno de África. Si suben un diez por ciento los precios de los alimentos, otros diez millones más se sumarán a esa cifra macabra.

Reconozco que este post se inicia con unos datos muy discutibles. Los diez millones de parias hambrientos aumentan cada día, y ya se habla de más de catorce millones. Y el dato de la repercusión del aumento de los precios en la cifra de damnificados por el hambre no puedo contrastarla porque la oí en el coche mientras viajaba. Así que asumo que mis datos son débiles, pero muy fáciles de memorizar.

Sin embargo, hay miles de datos que se difunden cada día por parte de organismos oficiales y de medios prestigiosos que son tremendamente engañosos. Sólo un ejemplo: el envío de 10 toneladas se suministros (otro 10, por cierto) a Somalia ocupó destados espacios en la prensa. Sólo era un avance, el total ascendía a 80 toneladas ver fuente ¿Importante ayuda para paliar el problema? Quien se moleste en hacer las cuentas podrá comprobar que tocan a 8 gramos por hambiento ¿Quién da más?

3 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Lo de la hambruna en el cuerno de África es una vergüenza. Le esquilman su materia prima y ahora les devuelven migajas. Muy injusto. Besotes, M.

Antònia Pons Valldosera dijo...

80 toneladas pueden parecer muchas en cifras absolutas pero si nos molestamos en hacer una sencilla división vemos lo qué hay. Y eso suponiendo que la gestión de las ayudas sea buena que, en la mayoría de los casos, no lo es. No se sabe porqué se pierden por el camino u otras cosas peores.
Uno de los obejetivos del milenio era acabar con el hambre, ya vemos en que ha quedado: en una simple declaración de intenciones porque la solución no creo que pase por mandar alimentos sino por una buena cooperación al desarrollo, a la condonación de la deuda externa y a no ser benevolentes con los gobernantes corruptos y ladrones que se enriquecen a costa de los recursos que pertenecen al pueblo e incluso diría que trafican con esas ayudas que, generosamente, ofrecemos los países den Norte. El Sur está condenado al hambre, a la miseria y a la explotación si no somos capaces de cambiar el sistema. No sé cuántas personas mueren al día de enfermedades fácilmente curables con un coste bajo en medicamentos genéricos pero la gran industria farmaceútica no está por la labor.
Buen post que invita a una reflexión muy seria.
Un abrazo.

Diego Escribano C. dijo...

Sin ninguna duda,el volumen de fondos destinados a paliar la situación en el cuerno de África es insuficiente.
Ninguna hambruna es inevitable.Cada persona que muere de hambre,es asesinada.