05 abril 2011

Sobre el respeto a las ideas ajenas

El mismo día que los católicos conmemoran el día de jueves santo, se desarrollará una procesión atea en el madrileño barrio de Lavapiés. La Congregación de la Cruel Inquisición, la Hermandad de la Santa Pedofilia, la Cofradía del Santo Latrocinio o la de los Hermanos en la Homofobia son los nombres de algunos de los "pasos" de esa procesión. Unos nombres que dejan meridianamente clara la intención de sus promotores. Hace unos días, unos jóvenes interrumpieron el culto católico en una capilla de la Complutense mofándose de los fieles -muy pocos, realmente- que mantuvieron su actitud pacífica en todo momento. Ambos hechos, y algunos otros, me reafirman en una íntima convicción: cada quien tiene derecho a tener sus propias ideas... incluso los católicos.

Muchísimos ritos religiosos son fácilmente ridiculizables. Pero resulta que son importantes para algunas personas. Precisamente por eso, y mientras no atenten contra mi propia libertad ni contra la de nadie, defenderé su legítimo derecho a profesar su fe. Y solo una pregunta ¿qué fuerza moral pueden tener quienes no encuentran mejor estrategia que ridiculizar e insultar a quienes no piensan como ellos?

9 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Fuerza moral ninguna. Pero ¿no te parece raro que estas manifestaciones estén ocurriendo justo ahora que falta un mes para las elecciones autonómicas y un año para las generales? ¿A quién crees que beneficia? Piénsalo. Besotes, M.

El sombrerero loco. dijo...

Efectivamente, todos tenemos derecho a nuestras propias ideas y creencias religiosas, ¡pero esas creencias no deben traspasar el plano personal e instalarse en una universidad pública!. Ya va siendo tiempo de separar las creencias religiosas personales del plano de la educación, el estado, etc.; la religión no debiera salir de las iglesias, mezquitas o sinagogas, si sale de allí, es que persigue intereses que no le corresponde.

Rais dijo...

Yo no soy practicante de ninguna religión, ni siquiera de la "mía" por nacimiento y cultura, vaya esto por delante. Pero opiono lo mismo que Francisco. Por lo demás, creo que el debate es tan extenso que dificilmente se pude desarrolar en unas pocas lineas. No creo en las Iglesias gobernadas por hombres, pero sí creo en el Espíritu y que este no puede y no debe estar desligado de nada que concierna a la humanidad.

Antònia Pons Valldosera dijo...

Yo soy agnóstica. Me molestan las manifestaciones religiosas en la calle, pero las acepto como parte del juego democrático que propugna la libertad de credo y de expresión.
Referente al ámbito universitario, creo que la religión debería estar fuera de él. Claro que el espectáculo de los estudiantes medio desnudos no me gustó. Hay, debería haber otros caminos.
En cuanto a las procesiones burlescas opino lo mismo que de las religiosas.
Hoy en día, con la que está cayendo se hace difícil impedir que ocurran o pedir un poco de respeto para una institución que no se respeta a si misma o pedir tolerancia para los intolerantes, no todos, afortunadamente.
Además opino que las procesiones de Semana Santa, en muchos casos son todo menos expresiones de fe. Folklore, tradición, atractivo turístico...
Siempre me ha producido pavor ver una virgen con 7 espadas clavadas en el corazón o la imagen de un cristo sangrante, es muy gore. Me estremecen los penitentes, los encapuchados, los fieles que se emborrachan...
Muchos matices, demasiados, como dice RAIS.
Un abrazo.

aaaa dijo...

Yo creo que las creencias de las personas son respetables pero deben permanecer en el ámbito privado.
Estas acciones que comentas, son actos simbólicos de protesta contra los privilegios que ostenta la Iglesia Católica en España.
Los órganos de gobierno de varias facultades ya habían pedido la retirada de las capillas, el debate se está llevando, interesadamente por la Iglesia y ciertos medios, hacia unos hechos concretos cuando el problema de fondo son una relaciones entre el Estado y la Iglesia basadas en unos acuerdos preconstitucionales.
No me parece normal que existan capillas en universidades pública, que los actos ofiales tengan ceremonias religiosas, que los políticos juren o prometan cargos frente a crucifijos... Ese es el verdadero problema que existe.
Si este acto de desnudez lo hubieran realizado en los pasillos, la cafetetería o incluso el despacho del recto no hubiera habiado ningún tipo de detención, y ahí radica el problema: que los lugares sagrados no tienen cabida en una institución que pretende ser crítica como la universidad, no deberían existir estos privilegios.

Los duelistas (videoblog de libros) dijo...

Fui a misa todos los días en la capilla de la universidad, el tiempo que estuve en ella. No hice con ello daño a nadie e incluso decidí ayudar a alguno. ¿A quién le molesta que esta informacion traspase el ámbito privado y por qué?
Luis

Antònia Pons Valldosera dijo...

Pues verás daño no hiciste a nadie. El caso es que en un estado laico o aconfesional donde todo el mundo debería tener los mismos derechos, el ámbito religioso debería mantenerse fuera de los campus porque tu como católico practicante tenías acceso a poder practicar tu religión pero ¿un budista? ¿un protestante? ¿un musulmán? ¿un hindú? supongo que si querían hacer lo mismo tenían que salir fuera. Esta es la cuestión.

migramundo dijo...

Hay muchos tronados que se creen los más tolerantes y afectados por la supuesta agresión de las creencias ajenas, pero a la hora de la verdad, de respetar para que te respeten, no superan el nivel de la escoria. Ellos siempre a lo suyo. Saludos.

Anónimo dijo...
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