21 julio 2010

Que trata de España

¿Qué es realmente España? ¿Una nación? ¿Una nación de naciones? ¿Un estado plurinacional? ¿Una asimetría de destino universal? Como el tema me excede, dejo esa discusión a los politólogos aún a sabiendas de lo fácil que resulta encontrar una autoridad intelectual que apoye aquello que más nos convenga en cada caso.

Tampoco usaré la Historia como argumento. Por dos razones fundamentales. La primera, es que soy un evolucionista convencido y creo que debemos saber adaptarnos a las realidades, que siempre son cambiantes, para evitar que el pasado actúe como lastre. La segunda razón es mucho más sentimental. Yo casi no lo conocí –era un niñito por entonces- pero sé que hubo en este país quien le puso la camisa azul al Cid, a los almogávares y a los Tercios Viejos, así que luego, son multitud los que aborrecen un pasado que a otros enorgullecería.

Sin embargo, no me resistiré por más tiempo a confesar, que para mí, España es un proyecto de futuro compartido. Un esfuerzo que espero que en breve se llame Europa con la esperanza de que seamos capaces de crear un verdadero espacio de progreso desde la igualdad y el esfuerzo conjunto. Y después de mañana… ¿Quién sabe? No lo fiemos tan largo.

Ahora parece que una parte de los catalanes –y de los vascos, y de los gallegos y…- se sienten a disgusto en España. Lo siento de verás. Tengo la sensación de que algunos políticos han despreciado al pueblo y han preferido su dentro de un rato a nuestro mañana. Considero que el derecho de autodeterminación, que tanto enarbolan algunos de manera torticera, no puede aplicarse con rigor a ninguna de las partes que componen la España de hoy. Pero tampoco creo que se pueda obligar a nadie a caminar por una senda que le incomoda, parece que de manera insufrible.

Es preciso que todos hagamos los esfuerzos precisos, y alguno más, para que cada quien encuentre su hueco y satisfaga sus aspiraciones. Pero si seguimos lanzando piedras de manera irresponsable contra este proyecto, terminará sufriendo daños irreparables.

No sé si fue Tip o Coll quien dijo que se sentía muy orgulloso de haber nacido en España, entre otras cosas, porque no conocía otro idioma. Muchos años después de esa ocurrencia –que tiene su miga- cualquiera puede utilizar de manera libre su lengua en España y no hay que ser un experto para saber que el nivel de autogobierno de algunas Comunidades Autónomas supera a la mayoría de los estados federales. Pero este proceso de “descentralización” no puede continuar de manera indefinida sin caer en la ridiculez y en el esperpento. Máxime, cuando algunos lo utilizan para socavar el empeño que otros muchos compartimos de manera libre y voluntaria. Sólo pondré un ejemplo. En los campamentos de refugiados saharauis pude leer un libro pagado por el Gobierno Vasco, que aún conservo, en el que se comparaba la situación de la Euskadi de hoy con la del pueblo saharaui subyugado por el ocupante marroquí ¿Es necesario perder el tiempo argumentando el tamaño de esa gilipollez?

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Escribo; luego existo. Y, como existo
en España, de España y de su gente
escribo. Luego soy, lógicamente,
de los que arman la de dios es cristo.
¡Escribir lo que ve! ¡habrase visto!,
exclaman los hipócritas de enfrente.
¿No ha de haber un espíritu valiente?,
contesto.
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?,
insisto.

Blas de Otero

8 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Ay, hijo, ahora estoy en una de las comunidades secesionistas... Veremos qué me/nos depara el futuro... Besotes, M.

Antònia Pons Valldosera dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Antònia Pons Valldosera dijo...

Merche, estás en una comunidad secesionista y por si fuera poco ¡eres vasca! aunque yo creo que tu eres de todas partes. Llevas la impronta de todos los lugares en los que has vivido: una verdadera ciudadana de mundo.
Francisco, interesante post e interesante reflexión en estos tiempos revueltos que corren. Verás tal vez el Cid hubiera llevado camisa azul aunque se pasó media vida con los moros, pero ¿els almogàvers? No, por Dios, no se hubieran dejado;)
Yo sí que estoy convencida de que España es un estado plurinacional y que deberíamos revisar el estado de las autonomías porque sirvió en su momento pero por lo que vemos y oímos hoy ya no.
Este "pollo" se ha montado a cuenta de la sentencia de l'Estatut. Algunos dicen que no ha contentado a nadie pero a mi me parece que ha servido tanto para un roto como para un descosido. Para los anticatalanes, que son muchos, como para los de la "ceba". Unos porque tienen argumentos para ponernos a caer de un burro: sólo tienes que dar un vuelta por algunos blogs que ambos, a veces, frecuentamos, a otros para indignarse y decir ¿veis cómo los españoles no nos quieren?
Y mientras algunos politicastros se frotan las manos con la mirada puesta en las próximas elecciones.
Las encuestas, sin embargo arrojan malos augurios para los de la "ceba radical" y favorecen a los catalanistas moderados, a esos que si conviene dirán que son independentistas aunque prefieran el término "casa gran del catalanisme" que no se sabe muy bien qué coño es.
El tribunal caducado nos ha dejado sin lengua y sin nación y a pesar de todo nos sentimos una nación y tenemos una lengua propia. Se han pasado por el forro la voluntad popular. Reconozco han hecho lo que han podido y que tampoco me hubiera gustado estar en su lugar, presionados por unos y por otros.
¿Derecho a la autodeterminación? Yo creo que es un derecho universal, estemos reconocidos o no por la ONU como territorio pendiente de descolonización. Si el Poder emana del Pueblo, éste debería poder ejercer este derecho sin restricciones.
¿Quiero separarme de los españoles? ¿de cuáles? ¿de los vascos, los gallegos, los castellanos, los andaluces, los aragoneses?
¿Hablar sólo en catalán sin concesiones? Pues no, porque he tenido la suerte de ser casi bilingüe y no quiero olvidarme del castellano ni renunciar a hablarlo y a escribirlo cuando me dé la gana.
¿Me siento incómoda en otras comunidades? Rotundamente no, aunque tampoco quiero ni deseo pedir disculpas por ser y sentirme catalana.
¡Ves si és gros! me dice siempre mi hija, només em sento espanyola quan vaig a l'estranger.
Una lástima que nuestros politiquillos de tres al cuarto no lo sepan.
Para mi que les pasa, nos pasa, a muchos catalanes, vascos o gallegos. ¿Por qué será?
Un abrazo grande a ambos

joaquina dijo...

"Ahora parece que una parte de los catalanes –y de los vascos, y de los gallegos y…- se sienten a disgusto en España."

Y también una parte de los aragoneses, y de los asturianos, y los andaluces, etc. se sienten a disgusto en "esta España". La cuestión, en mi opinión, es el avance democrático hacia un Estado plurinacional donde las competencias sean asumidas por las Comunidades Autónomas (hay que recordar que las CCAA no han asumido algunas de las competencias reconocidas en sus Estatutos -y en la Constitución-), y donde los políticos hagan política con mayúsculas y dejen de pensar en las elecciones como objetivo final.
Como dice Antonia, el poder reside en el pueblo, siendo por tanto los ciudadanos los que detentan el baluarte de la democracia y las decisiones políticas, no siendo los políticos sino sus representantes.
Yo -que soy gallega y he vivido en Cataluña y en Euskadi- no considero que unos seamos mejores que otros ni debamos tener más derechos que otros ciudadanos del Estado, pero luchamos por esos derechos que nos reconoce la Constitución como ciudadanos y como miembros de una Comunidad Autónoma. Y ahí reside la polémica de la sentencia del Estatut, ya que coarta la libertad de los ciudadanos que en pleno uso del derecho han elegido un texto legislativo para su gobierno, que ha sido recortado por un tribunal judicial a instancias de un partido político.

Pep dijo...

Bueno, tema espinoso compañero... como ya sabes un servidor es de los de la "ceba" que dice la Antònia, pero una ceba especial. A mi ni me sobra ni me molesta nadie. Mi opción es otra. Respeto mútuo pero libre pensamiento y sobretodo libertad de decisión. Todos los pueblos tienen derecho a decir que camino quieren escoger sin imposiciones de ningún tipo. Todo lo demás es una broma de mal gusto.

Para entender un poco que pasó el día de la manifestación:

Muchos piensan que los catalanes salimos a la calle para defender nuestro estatuto. Como dice el artista, "pues va a ser que no". Los catalanes ocupamos libremente el espacio público porqué estamos hartos de la situación actual. Hartos de oir salvajadas sobre nosotros, hartos de pagar por todo, hartos del menosprecio, hartos del nacionalismo español (que también existe), hartos de ser utilizados para ganar votos, hartos de vivir acomplejados por hablar en nuestra lengua materna, hartos de la manipulación y sobretodo hartos de esta situación absurda y de este conflicto inventado por algunos.
Los catalanes expresamos claramente que en esta España no nos sentimos cómodos y no porqué no queramos estar, simplemente porqué parece que quieren que no estemos.

Martí, mi hijo, sólo habla en catalán. Tiene dos añitos y su lengua materna es esa. Martí ve la tele y sus dvd preferidos en castellano, inglés y catalán, y ¿cual es el problema?. Martí hablará perfectamente en castellano cuando sea el momento y su padre también quiere que hable inglés y un poquillo de francés (esa frontera tan cercana...). Porqué se esfuerzan tanto en buscar problemas donde no están? En su casa Martí podrá leer todos los libros que quiera en catalán, castellano, francés y inglés. El padre de Martí escribe igual de bien o de mal en catalán y en castellano, y ¿cual es el problema?

Para finalizar una reflexión: Hace quinze años el independentismo catalán era un "fet residual". Quinze años después el independentismo está presente en todas las capas sociales y recibe el apoyo de más de un 50 % de la población. Como decía la canción ¿porqué será? ¿porqué será?

Bueno, para despedirme un abrazo enorme para todos, y sobretodo para ti Francisco. Es un placer poder hablar y defender las ideas y los sueños de todos con educación, amabilidad y comprensión. Realmente es tan difícil?

Antònia Pons Valldosera dijo...

Estimat Pep, en dir de la ceba em referia a questa mena de polítics que pensen que només ells són els sagrats dipositaris de les essències del catalanisme polític.
Sí que és veritat que els catalans estem farts de moltes coses, és molt fàcil manipular l'opinió pública i més quan les masses potser no han estat educades amb esperit crític i només ens coneixen per referències, dolentes. I això mateix passa amb els catalans respecte dels altres pobles i que alguns diuen espanyols, ficant-los tots en el mateix sac.
No vull anar de víctima pel món, m'hi nego. No em sap greu que part dels meus impostos vagin a la resta de l'Estat, si hi ha comunitats que ho necessiten. És lògic que qui tingui més, pagui més. Dins l'UE ha funcionat així. A casa nostra ens hem beneficiat dels ajuts agrícoles als cereals i farratges, per tant si m'agrada rebre també m'ha d'agradar donar.
Dels del PP ni en vull parlar. Han fet un paper ben galdós, sobre tot els del PPC que no sé com no els hi fa vergonya aliena parlar com parlen per disciplina de partit. Per això a mi mai no m'han vist amb un carnet i si no perdo del cap no m'hi veuran.
No vaig anar a la manifestació perquè també en nego a formar part d'aquella posada en escena. No ho vull. On s'ha d'anar és a les urnes i a qui hem de manifestar les nostres queixes i inquietuds és als nostres representants al Parlament. A mi què m'importa que l'Artur (guapo!) digui allò que diu si va anar pel seu compte a Madrid a negociar de sotamà. Que el bombin!
I què m'importa tot allò que diu el Monti, si al final farà allò que li manin des del PSOE?
Jo no sé de qui m'he de segregar, la veritat, perquè concebo l'estat com a federal i llavors no podria triar qui m'estimo més o qui m'estimo menys de tots els pobles d'Espanya. Allà on he anat m'he sentit ben rebuda, deixant apart alguna brometa sobre els catalans que a mi de vegades em fan riure i d'altres no em fan ni fred ni calor.
Jo penso que sí que ens volen ni que sigui per la força.
Respecto els independentistes convençuts però això haurà ser fruit d'un acord i d'un consens que per ara veig molt difícil si tots plegats no ens posem les piles i ens deixem de demagògies. Unilateralment seria un suïcidi polític i econòmic. A més no m'agradaria veure els tancs per la Diagonal ni que els residus del franquisme subjacent al sí de alguns partits es sortissin amb la seva: la suspensió de l'Estat de les Autonomies que no és perfecte però que és molt més del que jo vaig viure quan era jove però adulta.
Comencem pel principi i fem pedagogia de la bona: els catalans som com som, ni millors ni pitjors que els altres pobles de l'Estat.
Pel que fa a la llengua trobo irresponsable l'ús que se'n fa a nivell polític. No voldria parlar la lengua del imperio però sí la que feia servir Cervantes, Machado o Miguel Hernández. És un regal que ens hem trobat i que entre tots estem malbaratant tirant-nos-la pel cap per barallar-nos. I jo no vull entrar al joc. De cap manera.
les meves filles parlen català, castellà, anglès i suposo que aprendran algun dia el francès per veïnatge i que a mi em sembla un idioma preciós.

Antònia Pons Valldosera dijo...

I saps? i t'ho dic per raó de proximitat, personalment em sento més a prop dels fragatins o dels de Sástago, per exemple, que dels andorrans. No sé si saps perquè, suposo que ho intueixes. Aquells que conec de soc arrel i suposo que hi deu haver de tot com a tot arreu, són tan insuportablement elitistes que no puc amb ells. No puc. Ens miren pe damunt de l'espatlla mentre viuen dels nostres diners que sí que són bons encara que ells pensen que nosaltres no. Per alguns aconseguir la nacionalitat andorrana és com entrar al cercle màgic del Olimp dels Déus. Que s'hi quedin, a mi ja m'està bé viure al pla amb la resta de desafavorits que no formem part de la creme de la creme. Tota per ells.
És llavors quan comprenc alguns dels sentiments que experimenten la resta de pobles d'Espanya envers els catalans. I per això he posat l'exemple.
Una abraçada.

Perdonad todos los que no hayais entendido la parrafada, pensaba que ser más breve.
Si alguien lo pide puedo traducir, resumiendo un poco.

Merche Pallarés dijo...

ANTÒNIA yo si te he entendido y estoy completamente de acuerdo con tu tesis. La solución a todo este cacao autónomico sería muy simple: FEDERALISMO como en Alemania. ¿Por qué es tan difícil llegar a esa conclusión? No lo entiendo, la verdad. Aunque te seré sincera y si Catalunya decide independizarse y ser como Andorra, Luxemburgo o Liechtenstein ¡me apunto al carro! ¡Estoy de los politicastros españoles hasta el gorro o, más bien, ¡hasta la punta de mi sombrilla! Besotes, M.