24 abril 2010

Enterrar a los muertos

Nuestra guerra civil y la dictadura posterior constituyen uno de los periodos más siniestros de la dilatada historia de España. Me gustaría saber explicar cual es mi punto de vista sobre las acciones que se emprenden en nuestros días para cerrar con dignidad aquellas heridas, pero temo no saber expresarme apropiadamente o herir algún tipo de sensibilidades.

Esta mañana, he leído una excelente tribuna en EL PAÍS que firma Joaquín Leguina y que comparto en su totalidad. Es lo que yo hubiese escrito si tuviese esa capacidad.

Enterrar a los muertos

El escaso desarrollo de la Ley de Memoria Histórica y el procesamiento contra el juez Garzón dividen a la sociedad española. Pero no hay que dejarse confundir por ideas sectarias y maniqueas
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8 comentarios:

Félix Soria dijo...

El texto de Leguina es inteligente, pero poco objetivo y nada aporta, salvo insistir en equiparar los crímenes perpetrados durante la guerra y los perpetrados a partir del 1 de abril de 1939, ¡ya en "paz"!
Ahí radica, en mi opinión el meollo. Durante la guerra civil española --hija de un golpe de Estado, no vale olvidar este detalle sustancial--, como en todas, todos se "esmeraron" en matar.
Pero, ¿y en la "paz"?
El texto de Leguina es inteligente, pero nada aporta, salvo seguir cerrando los ojos y mezclando guerra y paz, Justicia y justicia.

Antònia Pons Valldosera dijo...

Joaquín Leguina hace tiempo que nos sorprende con sus opiniones distanciadas del PSOE, algunos dicen que por puro despecho. Creo recordar una entrevista en la que criticaba duramente a su partido con argumentos más cercanos a la derecha pura y dura que a la izquierda.
Estoy dispuesta a admitir que en ambos bandos hubo de todo: héroes y villanos porque ya soy mayor para creer en maniqueísmo baratos. Además era la misma raza: hermanos contra hermanos.
Pero lo que no se puede decir es que la Transición no fué inspirada, en parte, por el miedo al ruido de sables y lo vimos en el 81. Y si alguien cedió fueron los represaliados y la gente de izquierdas. Los franquistas desaparecieron, milagrosamente, de la noche a la mañana para reciclarse en demócratas de toda la vida en UCD o en AP. Siguieron impunes con sus vidas y con sus cargos. Y aquí paz y después gloria.
A los presos del franquismo se les indemnizó con unas cuantas monedas y a los muertos se les dejó donde estaban. Pero ya ves, la experiencia nos demuestra que si las heridas se cierran en falso no cicatrizan. Hay que volver a abrir y limpiar para que todos juntos digamos ¡nunca más!
El proceso a Garzón por prevaricador es una vergüenza y más cuando es un partido de ideología nazi quien la presentó aunque ahora Varela les haya dado la patada.
No, señor, la competencia o incompetencia del juez puede ser interpretable pero nunca una prevaricación o un delito. El delito son los muertos inocentes que siguen clamando justicia y reparación.
Es cierto que las víctimas de la República fueron honradas y reparadas, no así las otras. Y me da lo mismo la historia de Agapito porque de Agapitos impunes hay unos cuantos que aún siguen por ahí.
El PP ¿es heredero del franquismo?
Depende de donde se sitúen, si no hubiera dentro tanto tuti-fruti y los de extrema derecha estuvieran identificados en un partido como el lepennista, tal vez no se pudiera utilizar este argumento que ahora, Leguina, reprocha pero que, seguro que si buceáramos en todos sus discursos el mismo utilizó en los tiempos gloriosos de Alfonso Guerra cuando les decía que ya sabía porque el gobierno se sentaba en el banco azul: unos vienen del banco y otros del azul.
¡Venga ya! Que a Joaquín se le está viendo el plumero.
Un abrazo.

migramundo dijo...

Sinceramente, yo no podría firmar un texto así. Me parece sesgado y se deja muchas cosas en el tintero, entre otras que entre 1939 y 1975 fueron fusiladas en España mas de 200.000 personas, de muchos de cuyos cadáveres se ignora su paradero. Saludos.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Querido Fran: primero enterremos con dignidad a los que están en las cunetas y en las fosas. Luego, lo demás.

cleopatra dijo...

No se puede enmendar una sociedad si las víctimas del terrorismo de estado se equiparan a los muertos franquistas.

Por suerte, en mi país, a los genocidas, se los está condenando por delitos de lesa humanidad, porque el poder represivo de cualquier gobierno es terrible, apabullante, terrorífico y deja secuelas.

Ni olvido ni perdón. Nunca!

Merche Pallarés dijo...

Ay, Fran, ¿qué quieres que te diga? El artículo de Leguina, como dice ANTÒNIA, me parece muy sesgado. El Agapito ese seguro que fue un malnacido pero lo que no se puede olvidar es que la represión anti-"roja" duró muchos años despues del final de la guerra, lo que NO es justo. Como sabes, yo no viví esos años de plomo en este país y cuando volví en los '60 me encontré muy a gusto con el franquismo ya que no tenía ninguna inquietud política ni leía la prensa local. Pero, los del otro bando, los perdedores, que se quedaron aquí debieron sufrir lo indecible y, repito, eso NO ES JUSTO. Garzón simplemente ha querido averiguar dónde están esos cuerpos mal enterrados. Eso NO es prevaricación. Besotes, M.

Francisco O. Campillo dijo...

Os agradezco a todos vuestras aportaciones. Éste es un tema realmente complejo, pero parece que todos estamos de acuerdo al menos en un punto: Todas las víctimas de la Guerra Civil y de la represión posterior tienen derecho a una sepultura digna en la que sus familiares puedan honrarles con decoro y dignidad.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Considero más ajustado el artículo que hoy publica El País:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Causa/general/II/elpepuopi/20100425elpepiopi_11/Tes