01 enero 2010

2010, un año decisivo para el Sáhara

Durante 2010, la presidencia de Obama entrará en una fase crítica, porque en las democracias occidentales, aquellas medidas que implican un “desgaste” político deben aplicarse en la primera mitad de la legislatura… o dormirán el sueño de los justos. Tengo la impresión de que los activistas saharauis son conscientes de esa realidad y por esa razón están echando el resto.

Durante un mes, Aminetu Haidar ha colocado el conflicto saharaui en las portadas de los medios de comunicación y, aunque le ha puesto cara y ojos al último proceso de descolonización de África, ella no es la única que mantiene esta lucha desigual y dramática. Siete activistas fueron detenidos el 8 de octubre cuando regresaban de visitar los campamentos de refugiados de Tinduf. Se les acusa de alta traición y se están enfrentando a tribunales militares, algo que no ocurría desde los tiempos de Hassán II. Otros están siendo detenidos y acosados por la policía mientras que cada día se denuncian situaciones de “desapariciones” en ese territorio.

Todo ello ocurre en el Sáhara bajo administración marroquí, algo que nos debe hacer reflexionar profundamente. En mi opinión, esta realidad incuestionable nos demuestra cuál es el lugar donde se están protagonizando las acciones que conducirán al punto de no retorno para la resolución definitiva del contencioso.

Por otro lado, durante este semestre España desempeñará la presidencia de la Unión Europea. Recordemos una vez más que el Sáhara Occidental fue colonia española hasta febrero de 1.976 y que según el derecho internacional –y el más elemental de los sentidos comunes- cualquier solución justa y duradera pasa inexcusablemente por el ejercicio del derecho de autodeterminación de su población autóctona. Así que nuestro gobierno tiene ante si una oportunidad única para favorecer ese nuevo orden internacional que propugna la actual administración estadounidense. El primer paso bien podría ser ampliar el mandato de la MINURSO para que tuviese competencias en la vigilancia del respeto a los derechos humanos en el territorio sahariano ¿Podría alguna nación europea oponerse a esta propuesta?

Porque nuestra vieja Europa defiende un conjunto de valores que hemos construido durante siglos. Esa defensa, favoreció la democracia en mi país en aquellos días en los que –paradojas de la Historia- dimos la espalda al Sáhara, y hoy puede ser el instrumento que impulse la legalidad allí. No seamos melindrosos, porque todo siglo XX nos demostró las funestas consecuencias de bajar el listón en el respeto de esos derechos básicos que se han conquistado con tanto esfuerzo. Todavía quedan huellas muy recientes en los Balcanes para los desmemoriados.

Pero volvamos al Sáhara. A nadie se le escapa que cualquier solución exigirá sacrificios y renuncias. No se puede borrar de un plumazo una situación que se ha asentado allí durante más de un cuarto de siglo como si hoy mismo estuviesen saliendo las tropas españolas de El Aaiún. El pueblo saharaui debe mostrar a la comunidad internacional que el modelo de Estado que propugna será generoso con la población que hoy vive y trabaja en el Sáhara Occidental; que todos sus ciudadanos disfrutarán de los mismos derechos y deberán cumplir idénticos deberes independientemente de cual sea su origen étnico, su procedencia, su religión o su sexo.

Hay otras situaciones espinosas, y no pienso comenzar el año obviándolas. Todavía gran parte de la población española identifica al Frente Polisario con un grupo de dudosa legitimidad, por decirlo de manera... suave. En estos mismos momentos, tres españoles están secuestrados por una de las franquicias de Al Quaeda en Mauritania, así que el pueblo saharaui debe adoptar una actitud proactiva para enfrentarse a las campañas que pretendan identificarle con el fanatismo terrorista que está surgiendo en la zona. Y debe esforzarse para transmitir el mensaje de que ese pueblo saharaui será el mejor valedor de la justicia en la región.

Desde el punto de vista de los Estados Unidos, Marruecos ha sido un aliado eficaz, así que ha mirado hacia otro lado en el tema de las violaciones de los derechos humanos en demasiadas ocasiones. “Tal vez sea un hijo de puta, pero no te olvides de que es nuestro hijo de puta” era la doctrina que aplicaron los estadounidenses con las dictaduras sudamericanas. Así que si hoy existe una posibilidad de que la administración Obama se comprometa con la legalidad en el Sáhara Occidental, será preciso facilitarle el camino. En este caso, nada de ello supone ningún tipo de renuncia para un pueblo hermano con el que compartimos valores comunes. Porque la verdadera justicia y la democracia no tienen apellidos.
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Actualización del 3 de enero
Hoy, Ignacio Cembrero publica un excelente artículo sobre la implantación del terrorismo en el Sahel. para acceder, pincha aquí

8 comentarios:

Antònia Pons Valldosera dijo...

Un análisis excelente, pragmático y sensato que suscribo desde el primer párrafo hasta el último punto.
Parece ser que Ross quiere retomar el plan Baker con alguna variación.
El fanatismo fundamentalista que se desliza por sendas imparables hasta el terrorismo hay que expulsarlo de nuestras vidas y de los límites del Sahara Occidental y de los Campamentos.
Hay que ofrecer esperanzas porque el terrorismo es el recurso de los desesperados.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Lamentablemente ya ha habido una nación europea que ha trabajado para evitar que MINURSO vigile los derechos humanos en el Sáhara Occidental.
En la última resolución del Consejo de Seguridad sobre el conflicto, Uganda y Costa Rica propusieron que se incluyera ese aspecto de vigilancia en el mandato de la misión, la oposición de Francia lo impidió.
No debemos adoptar una posición contemplativa y permanecer confiados en la buena voluntad de nuestros gobernantes, en el caso del Sáhara Occidental seguro que nos defraudan; deberiamos aprovechar el impulso de Minettu y continuar presionando a los actores decisivos en este conflicto para que de una vez por todas acabe el sufrimiento del pueblo saharaui, la cumbre UE-Marruecos del més de Marzo en nuestro país será una oportunidad irrepetible para hacerse oir en todo el mundo.
Disculpa que no dé ninguna credibilidad a la actitud de nuestros gobernantes, soy de la opinión de que no harán nada sino se les obliga, como ejemplo tenemos a la propia Minettu.
Saludos.

Francisco O. Campillo dijo...

Antònia
No tenía muy claro si mi post de hoy era oportuno. Tu comentario me ha despejado las dudas.

En cuanto al comentario de "Anónimo" -que agradezco, aunque me gustaría poder dirigirme a un nombre propio- sólo quiero puntualizar que yo construyo este blog porque tampoco me fío en exceso de mis gobernates ;-)

Cornelivs dijo...

Leido, entendido y compartido al cien por cien.

Un abrazo.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Hay demasiado ovillo, querido Fran. Me temo que después de 2010 vendrá 2011.

Diaspora Saharaui dijo...

"Todavía gran parte de la población española identifica al Frente Polisario con un grupo de dudosa legitimidad, por decirlo de manera... suave."
Eso es lo que pretende la propaganda marroqui imponer a la comunidad internacional, diabolizando al Polisario. Ojo con la propaganda marroqui!

Antònia Pons Valldosera dijo...

Marruecos sabe que necesita la aquiescencia del Polisario para legitimar una anexión y que no la obtendrá nunca si no se llega a un acuerdo sobre la mesa de negociaciones.
Mientrastanto la situación en los Campamentos se hace cada vez más difícil. El tiempo corre en contra de los saharauis.
Apoyo y apoyaré cualquier iniciativa o decisión que tomen los saharauis pero al igual que a Fran me ponen de muy mal humor los estrategas de salón que pontifican sobre la guerra desde un cómodo y calentito o fresquito salón de una casa en Europa.
Un abrazo.

Antònia Pons Valldosera dijo...

¿Podría alguna nación europea oponerse a esta propuesta?
Aún a riesgo de ser pesada voy a contestar a esta pregunta: si. Francia se opondría porque es la que siempre respalda a Marruecos. Sería magnífico que la opinión pública francesa conociera de cerca el drama del Pueblo saharaui pero lo cierto es que muy pocos saben de los refugiados.
¿A quién se debe responsabilizar de esta falta de sensibilización de la sociedad francesa?
No seré yo quien señale a nadie con el dedo.
Los que tengan alguna responsabilidad en ello que la asuman y que enmienden esta carencia ya que, sin duda, movería favorablemente para los saharauis a una opinión pública poderosa que ha conseguido, incluso, derribar gobiernos.
Feliz día de reyes.