13 diciembre 2009

Aminetu entrevistada por Cembrero

Ignacio Cembrero, periodista al que sigo desde años, publica hoy en EL PAÍS una entrevista muy ilustrativa a Aminetu Haidar

[…] padece, entre otras dolencias, de una úlcera sangrante y de un problema de espalda. Son las secuelas de los cerca de cuatro años que estuvo encarcelada, en penales secretos en los que fue torturada, durante el reinado del rey Hassan II. Con su hijo, Mohamed VI, fue de nuevo enviada a prisión en 2005, pero sólo siete meses (sic). Fue entonces cuando, en la Cárcel Negra de El Aaiún, hizo su primera huelga de hambre: duró más de un mes, para tratar de obtener el estatus de presa política. No lo consiguió, pero si logró alguna mejora de su situación carcelaria.

Si yo cedo es posible que expulsen de la misma manera a otros muchos saharauis. Afirma Aminetu en esa entrevista. Si quieres leerla completa
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5 comentarios:

Cornelivs dijo...

Leida la entrevista.

Indignante la posición marroquí y la española.

Abrazos

Anónimo dijo...

No sé que decir,pero cada dia me doy cuenta que marruecos sigue violando la legalidad internacional y los derechos humanos porque tiene cubierta la espalada por Fracia y España,y la oferta de moratinos a Aminatu Hidar es de miserables y complices del verdugo,sigue a los ordenes de marruecos,algun dia se sabra la verdad,hoy puede morir Aminatu, luchado por una causa justa y por dignidad,tambien moratinos,zapatero moriran de una forma u otra porue nadien es imortal
mohamed

Francisco O. Campillo dijo...

Mohamed
Tienes razón: cuando toleramos la injusticia, algo dentro de nosotros muere... nuestro mejor yo.
Un abrazo en estos días tan dolorosos.

Merche Pallarés dijo...

Leí la entrevista y ahora voy a leer el suplemento dominical. Besotes solidarios, M.

Camino a Gaia dijo...

Sobre Aminetu Haidar y su derecho a provocar la vergüenza:

La grandeza de una nación no ha de medirse por la dignidad que es capaz de destruir, sino por la dignidad que es capaz de respetar. A veces, una sola persona, puede mostrar mas dignidad que un gobierno, mas nobleza que un rey, mas grandeza que un imperio. Aquellos que esperan ser temidos por su poder, temen que la verdad de su miseria, supere los confines de su dominio. Esa es la razón de la tortura, de la mentira, de la persecución y de la ignominia. Sin embargo, no pueden escapar de una extraña ley que atañe a todo lo que es hermoso. Aquella belleza que destruyen, aquella dignidad que persiguen, muere en su propio ser, cada vez que asestan un golpe.