26 mayo 2009

Tiéndete la mano

Desde que inicié esta andadura he tenido que afrontar numerosas decepciones. He visto como hermosos proyectos se desmoronaban… y nunca ha sido por falta de financiación. A veces pierdo la fe en el ser humano –la única que conservo- y en esos momentos pienso que tenemos el Mundo que nos merecemos. Afortunadamente, estoy conociendo a gente excepcional que me devuelve la confianza en nosotros mismos. Casi nadie les conoce, pero están ahí. Siempre están ahí.

Y todas estas experiencias me confirman una de las pocas convicciones que mantengo: nadie puede pretender ayudar a los demás si no es capaz de ayudarse a si mismo. Y en esos momentos, me viene a la memoria una extraordinaria frase de Eduardo Galeano que encabezó este blog en sus primeros pasos:

Somos lo que hacemos,
fundamentalmente aquello que hacemos
para cambiar lo que somos

5 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Querido Fran, te leo un poco decepcionado. ¡Ánimo mi querido amigo que las cosas a veces se ven negras pero luego resplandecen! Lo último que se pierde es la esperanza. Sigamos todos adelante. Muchos besotes, M.

Cornelivs dijo...

Volvi de mi ausencia de estos dias, mi querido amigo. Te ruego me disculpes por esta ausencia, ya sabes lo que ha pasado.

Tengo que ponerme al dia contigo y con todos los demás bloggers. Pero ...¡ya estoy aquí de nuevo!

Un abrazo.

Antònia P. dijo...

Francisco, muchas veces la sentencia es cierta aunque no siempre.
Tienes 3 razones poderosas y guapísimas para conservar la fe en la naturaleza humana.
Puede que los proyectos se desmoronen, por muchas razones y no precisamente por la falta de financiación. Siempre hay variables que no podemos prever ni controlar.
Cierto es que nadie puede dar lo que no tiene pero, si me lo permites y en nombre de mis canas, teñidas pero canas, puedo decirte que la frase es igualmente válida al revés. A veces cuando ayudas a alguien te olvidas de ti mismo y eso hace que recobres la perspectiva.
Un abrazo

Fátima dijo...

Primero debemos de encontrarnos a nosotros mismos y estar satisfechos con lo que somos para después dedicarnos a los demás.
Bicos
Fátima

bilbo dijo...

Fran, recuerda que hay que construir diez mil abrazos. El hombre que pierde la fe se abandona a si mismo.
Un abrazo