07 enero 2008

Diario de Hagunía, y VI



Sábado, 5 de enero de 2008
Burgos, Avenida del Vena, 5

Anteayer, a primera hora de la mañana, ya estábamos de regreso en casa. El día anterior, finalizó nuestra estancia en la Hamada. Nos habíamos reintegrado a la expedición de españoles que han pasado estos días en el “27 de Febrero” después de despedirnos de Gera, de Aziza, de Fatma, Yminaya, Mohamed Selm, Maharuf... Así, María ha podido convivir un día con Paula y con el resto de compañeros que nos han recibido extraordinariamente. Nuestro periplo ha sido muy duro y creo que de esta manera mi hija se llevará un sabor dulce a Burgos. Igual de dulce que las sabrosas naranjas que tanto nos han gustado.
En la casa de Mohamed Gailane, compartimos comida con Mónica y con Álvaro. Ambos vienen de Dajla donde las condiciones de vida son especialmente penosas. Charlamos amistosamente mientras María come un plato con abundante cebolla. Hasta hoy, jamás había comido cebolla.
Por la mañana, he visto como varios grupos de “turistas solidarios” compraban algunos chollos en las tiendas que ya proliferan en los campamentos. En poco más de diez minutos, cada uno ha gastado más dinero del que un saharaui gana en un par de meses. Su conciencia está tranquila porque creen que ese dinero sirve de ayuda. Yo no comparto su opinión, pero no digo nada.
También callo la mayoría de las veces que oigo a algún compatriota –tal vez le ofenda hasta la palabra- proponer la opción de la vuelta a la lucha armada como solución al drama saharaui. Pero en algunas ocasiones, cuando se defiende con tanta vehemencia una guerra que será una verdadera carnicería, no puedo controlar las venas que se hinchan en el cuello y las sienes, y entonces, dejo de ser políticamente correcto. Porque no quiero que Sidi Mohamed, ni Selki, ni Omar, ni ningún otro, acompañen a Ahmed antes de tiempo. Y porque me revienta hasta la nausea el valor sin límite de quien está a punto de tomar un avión para hacer demagogia a tres mil kilómetros de aquí, desde la plácida seguridad de su hogar.
Y ahora –en este preciso momento- estoy a punto de llamar al timbre de casa, al lado de María que no ha dormido casi en toda la noche, con barba de cinco días y polvo de seis dairas. Seguro que Ana se lleva un buen susto. Pero esa… esa es otra historia.

6 comentarios:

Antònia P. dijo...

Caminando por tu blog he vuelto a caminar por las dairas del Aaiún, por Hagunia, por Guelta, por Amgala, Edchera, Dora y sobre todo por Bucraa. Cuando voy a la Hamada siempre estoy allí, es mi casa también.
Gracias, shucran, por explicarlo y por tus reflexiones que comparto plenamente.
En la guerra, gane quien gane, pierden todos solía decir mi padre que vivió la nuestra. Aunque a veces, desgraciadamente, sea lo único que entiendan los poderosos que mueven los hilos.
Un abrazo solidario.
Te deseo lo mejor para ti y para toda tu familia. Mando un besito a tus hijas: Ana y María.
Por cierto la foto de la carrera es una preciosidad podría ilustrar una alegoría sobre la tolerancia y la libertad.

Francisco O. Campillo dijo...

Antònia
No sabes como me alegra que CAMINANDO te traiga recuerdos agradables de tu otra casa.

Sobre el resto, ahora que se inicia la tercera ronda de conversaciones entre el Polisario y Marruecos, creo honestamente que quienes observamos todo desde lejos -con todo lo que ello implica- debemos favorecer una solución negociada. Aunque sea con una aportación tan diminuta como construir un blog.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

No sólo has hecho un diario de viaje, sino un diario de sensaciones.
Tu hija no olvidará el viaje. Seguro. Tú tampoco.
Un abrazo.

cimujo dijo...

No había podido leer hasta ahora tu diario en el campo de refugiados, por ello te pido perdón, pero he de decirte que me ha gustado, y que cuando te leo me dan ganas de ir en un futuro, pero temo que terminaría siendo como alguno de los que comentas.
De todas formas, si en un futuro fuese por a aquellos lugares antes te pediría consejo.

Un saludo

eri dijo...

Hola! Lo primero, me gusta mucho tu blog, y te aseguro que seguiré leyendote..
Y lo segundo, quizás yo me podría considerar uno de esos "turistas solidarios" de los que hablas.. puede que para muchos haya sido nuestro primer contacto con los saharauis y es un pueblo que a mí me ha impresionado y una situación que me ha impresionado también, aunque en otro sentido. Quizás mi conciencia no debería estar tranquila del todo, no lo se. Quizás en parte me pude comportar de esa manera, pero quizás muchos de esos "turistas solidarios" tras este primer acercamiento se impliquen y luchen por los derechos de los saharauis... A lo mejor no estuvimos a la altura de las circunstancias, pero seguro que a todos nos tocó muy dentro todo esto, y seguramente eso es más importante... No?

Francisco O. Campillo dijo...

Pedro
Te aseguro que ninguno de los dos olvidaremos este viaje.

Cimujo
Por favor, no te disculpes. A CAMINANDO vienes cuando te apetece, estás el tiempo que te parezca oportuno y siempre serás bienvenido.

Eri
He releído varias veces el post. Es muy "áspero" pero refleja mis sentimientos en el momento en que lo escribí. Ahora, no tendría sentido rehacer la redacción, aunque después de unos días, todo lo veo con más sosiego y estoy más de acuerdo contigo de lo que pudiera parecer a primera vista.
Vuelve a CAMINANDO y sigue aportando tu opinión; me ayuda a detectar diferentes puntos de vista. Shukran por todo.

P.S. Estamos absolutamente de acuerdo en que aquella parte que llegó a nuestro corazón -al de todos los que participamos en esa expedición- es la más importante.