06 noviembre 2007

Cueta, Melilla y una reflexión


Ceuta y Melilla son parte de España, desde 1497 en el caso de Melilla, y desde 1668 en el caso de Ceuta; aunque su vinculación histórica con la península sea muy anterior. En aquellos remotos años, estos enclaves fueron de vital importancia. Hay quienes parecen desconocer que en España se combatió durante casi ochocientos años con diversas oleadas que desembarcaban desde el continente africano y que el Islam no llegó a nuestras tierras por el ímpetu de unos piadosos misioneros, precisamente.
A veces se nos olvidan este tipo de cosas. Como se nos olvida que los ciudadanos y ciudadanas -en este caso es importante insistir en ello- de las ciudades de Ceuta y Melilla disfrutan de idénticos derechos independientemente de su lengua, su religión o su raza ¿Qué ocurre en el reino medieval que reclama su soberanía? ¿Deben prevalecer los argumentos de la geografía sobre el deseo de los hombres y mujeres libres y sobre una vinculación de más de quinientos años?
Y ahora, otra pregunta inocente:
¿Qué la visita Real coincida con el aniversario de la Marcha Verde ha sido una casualidad?

3 comentarios:

cimujo dijo...

Casualidades no existen, y menos en política, no alcanzo a comprender con qué propósito se ha realizado esta visita, y el porqué de la fecha, pero creo que no tardaremos mucho en saberlo...

Antònia P. dijo...

Mientras no ocurra lo mismo que ocurrió con la visita de Don Juan Carlos al Aaiún...
En toda esta historia hay algo que no acaba de encajar. Amenazas desde Marruecos y tono conciliador aquí. La llegada de una patera a Melilla por vez primera desde 2005. Fernández de la Vega se apresura a decir públicamente que ambos hechos no están relacionados.
Como dijo Hamlet "huele a podrido en Dinamarca".

Francisco O. Campillo dijo...

Cimujo, Antònia

Esperemos a ver que sorpresas nos depara el futuro. Me gustaría que el gobierno español tomase, de una vez por todas, una postura de defensa de la legalidad internacional respecto al Sáhara. Nada más que eso.. ¡Y nada menos!
Pero tengo que confesar que soy pesimista al respecto.