14 octubre 2007

Heridas abiertas


Los campos de España se tiñeron de sangre. Cunetas, tapias de cementerios. Miedo al alba. Odio, represión, bilis que se desbordó impunemente.
Busco palabras y encuentro dolor.
Caminando, he descubierto heridas sin cicatrizar.
Ya va siendo hora de cerrarlas con dignidad; con toda la generosidad que sea necesaria. Y aprender a mirar adelante sin ira.

7 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Qué gran comentario. Qué acierto. Firmo debajo, Fran.
Ya es hora de que dejen cerrar las heridas.

Caelio dijo...

Afirmativo. El rencor ciega. Utilizar el miedo, el rencor y los símbolos de todos para tapar el miedo. El miedo a descubrir la tragedia.

Francisco O. Campillo dijo...

Pedro
Gracias-shukran por tus palabras.

Caelio
Hoy, más que nunca, me enorgullezco de tenerte como visitante. Un abrazo.

Antònia P. dijo...

No estoy segura de haber entendido el post.
Las heridas deben cerrar de manera sana. Primero hay que drenar el pus y luego dejar que cicatricen, con generosidad, con dignidad y con la mirada en el futuro pero sin olvidar el pasado porque quien lo olvida está condenado a repetirlo.
Demasiados inocentes condenados, no por tres años de barbarie sino por 40 de terror sistematizado y organizado. Sus gritos de inocencia resuenan aún por los campos de España. Tienen todo el derecho a ser rehabilitados y sus hijos o sus nietos tienen el derecho a llevarles flores.
Un abrazo

Francisco O. Campillo dijo...

Antònia
Yo creo que sí has entendido el post. Y creo que estamos de acuerdo.

cimujo dijo...

No por hacer que aquí no ha pasado nada, nos va a ir mejor, pero lo que si que se puede hacer, es resarcir a aquellos que peor lo pasaron, y eso no entiendo como puede no gustarle a alguien.

Francisco O. Campillo dijo...

A quienes visitáis CAMINANDO EN EL DESIERTO asiduamente:

Tal vez este post no "pegue" mucho en el blog, sin embargo, hablé con el administrador y no me puso ninguna pega ;-)

No entiendo a quienes les duele que alguien quiera honrar a sus muertos, que pretenda dignificar la causa a la que entregaron sus vidas...

A mi me duele, en lo más profundo de mi ser, que alguién necesite eliminar al adversario para que "su verdad" luzca. Triste verdad.

Y creo que todo ello, además de consolar a quienes tanto han sufrido, tiene que servir para poder mirarnos unos a otros con la cabeza bien alta, sin resquemores.