24 septiembre 2007

Más sueños rotos

Alguien les dijo que en algunas ciudades españolas las cosas estaban fáciles para legalizar la situación de los saharauis; parecía que el Gobierno estaba “haciendo un poco la vista gorda” y a poco esfuerzo, estos refugiados podían conseguir el ansiado carné con el que buscar un trabajo y vivir dignamente en un país que, todavía algunos, consideran suyo.

Una tarde del mes de julio, algunos viejos miembros de la OJE que viajamos juntos a los Campamentos de Refugiados de Argelia, recibimos una llamada en la que algunas de estas personas que nos acogieron en sus humildes hogares nos pedían ayuda para poder llegar a Segovia, una pequeña ciudad del interior castellano, en la que solicitar la legalización de su situación.

Nos pusimos en marcha, no podía ser de otra manera, y Javier en Madrid, y yo aquí en Segovia, recogimos a Handy y a Sidi y les guiamos por estaciones de autobuses y calles desconocidas y hostiles para ellos.

Fuimos nosotros quienes capeamos –como españoles acreditados– las miradas insidiosas de funcionarios bronceados en felices vacaciones, quienes explicamos con la ayuda de nuestro idioma la llamada angustiosa de estas personas que traían consigo viejos documentos de la vieja colonia española, guardados celosamente como oro en paño porque eran la prueba palpable de que un día el Sáhara, fue español, y por lo tanto, ellos también eran ciudadanos de España.

No les reciben bien; a pesar de la ilusión palpable en sus rostros, no dejan de ser personas sin papeles que incordian la tranquilidad de los pulcros y europeos edificios oficiales.

Sintiendo que un día estuvimos en su casa formando parte de una misión juvenil y que teníamos la obligación moral de facilitarles toda la ayuda posible, compartimos con ellos la angustia viva de su situación y la esperanza de una buena resolución del problema.

Ante la falta de noticias desde entonces, hoy he vuelto a ir a la Subdelegación del Gobierno para preguntar por los expedientes de mis dos amigos saharauis: DENEGADOS. En breve, recibirá usted en su casa la notificación oficial. . .

En ese momento he sentido rabia, frustración, pena, angustia. No lo entiendo. No sé por qué España los trata así. No sé por qué este problema no se soluciona ya de una vez.

Y me he acordado de los cuatro arqueros de El Aaiun que un verano, allá por el año 1972, compartieron con mi escuadra quince días de campamento en la Sierra de Guadarrama. Cantamos juntos, reímos, soñamos bajo las estrellas, subimos montañas y al final, nos despedimos con un fuerte abrazo. Eran de la OJE del Sáhara. . .


Mañana tengo que llamar a mis amigos, y romper sus esperanzas. Y me jode; sinceramente, me jode mucho.


Julio Álvarez Rentero
La fotografía corresponde a un grupo de muchachos procedentes del Sáhara que en 1.962 visitaron Madrid.

8 comentarios:

Francisco O. Campillo dijo...

Conocí a Julio hace un par de años, aunque de una forma que soy incapaz de explicar, ya éramos amigos desde mucho tiempo atrás. Le pedí que dibujase un par de hojas para el SHUKRAN y a las dos semanas… ¡recibí un cómic de 32 páginas! de una calidad extraordinaria. Y luego, cuatro páginas en cada nuevo número. Siempre puntual. Y muchas cosas más que estamos compartiendo cada día.
Julio es de ese tipo de personas que se entregan sin medida. Por eso, estoy seguro de que está pasando un mal trago. Siento no poder ayudarle… a él y a sus amigos –mis amigos- saharauis.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Así nos ha ido en la Historia...

Antònia P. dijo...

No sé qué decir. El relato es abrumador por su sencillez y por el drama que lleva implícito. En mi lengua materna diría COLPIDOR. Que golpea el alma.

Anónimo dijo...

hola,asi seguieremos los que nos hemos nacido en el sahara español,llevamos 32 años en la tierra de nadie un desierto inhospito donde no existe las minimas condiciones para la vida,por culpa del abandono de españa,ahora despues de 32 años de espera,los que pueden emigrar para españa para poder hacer algo por los suyos,ya que ni españa, cada dia las cosas van mal por falta de alimentos.venimos para espña no es para exigirle todo lo que nos debe,la identidad que no tenemos,la libertad,el bienestar,solo venimos a trabjar para contribuir que los nuestros no pasan hambre ni miseria en aquel desierto inohspito y para trabjar se necestia un permiso de trabajo y residencia,todos los saharauies no solo meren un permiso de trabajo sino son españoles por derecho ya que el sahara ha sido la provincia 52.
España sigue siendo la seguna patria para los saharauies

sahara-deportes dijo...

TRISTE Y REAL... OJALA CAMBIE LA SITUACIÓN DE NUESTROS AMIGOS LOS SAHARAUIS.

PIENSO QUE DEBEMOS SEGUIR TRABAJANDO PARA POTENCIAR ESTE CAMBIO

UN ABRAZO

Francisco O. Campillo dijo...

Sólo un apunte.
Yo sé muy bien que los saharauis lo que de verdad quieren ser es saharauis. Pero nuestro país debería ser más comprensivo con su dramática situación. Al menos, con los casos individuales, con los dramas personales.
O, como mínimo, seguir la línea que estamos trazando la inmensa mayoría del pueblo español.

cimujo dijo...

La verdad que no se expresar lo que en este momento siento, tan solo mostrar mi solidaridad con ese pueblo que tanto está sufriendo, y que necesita la ayuda de todos.

Francisco O. Campillo dijo...

Cimujo
Cuando recibí este artículo de mi amigo Julio me paso igual que a ti: me quedé sin palabras.
Tal vez tenga que usar la expresión de Antònia: COLPIDOR, que golpea el alma.