12 marzo 2014

Construyendo el SHUKRAN 42

Ya estamos construyendo el SHUKRAN 43 que verá la luz al finalizar marzo ¿Quieres participar en este número? Recibiremos encantados todas las colaboraciones en shukran_revista@yahoo.es
Así que ponte manos a la obra y envíanos ese relato, crónica, poema, fotografía, dibujo...

05 marzo 2014

Resumen SHUKRAN de marzo de 2014


El resumen de las noticias más destacadas que se han producido durante el mes de febrero -enlazadas a sus fuentes originales- en relación al conflicto del Sáhara Occidental, lo tienes aquí

21 febrero 2014

Saharauis y sefardíes

El último Consejo de Ministros aprobó la concesión de forma automática de la nacionalidad española a los descendientes de los judíos sefardíes expulsados en 1492 por los Reyes Católicos. Con esta medida se pretende reparar un agravio histórico, basándose en la existencia de vínculos culturales, lingüísticos y hasta sentimentales entre la comunidad sefardí y España.
No podemos dejar de acordarnos de “otros” españoles que también fueron expulsados de su territorio y abandonados a su suerte hace ahora casi 40 años. Me refiero, claro está, a los saharauis, habitantes del antiguo Sáhara español.
No podemos tampoco olvidar que los saharauis llegaron a ser, por obra y gracia de la política colonial del franquismo, habitantes de la provincia española número 53. No conservan la llave de la casa de Toledo porque nunca la tuvieron, pero muchos guardan celosamente sus carnés de identidad españoles, hablan español y lo enseñan en sus escuelas. Existe un paralelismo demasiado obvio entre sefardíes y saharauis, aunque el tratamiento en uno y otro caso es muy distinto: es fácil constatar en los medios las numerosas dificultades de estos últimos para conseguir la nacionalidad española.
Sin entrar en consideraciones jurídicas, parecen existir motivos más que suficientes para equiparar a saharauis y sefardíes y reparar también en la medida de lo posible esa otra injusticia histórica.
Aunque tal vez resultaría impactante ver a muchos miles de “españoles” viviendo como refugiados en un campamento argelino o sometidos a la ocupación marroquí de su territorio.
Francisco Fernández Santamaría
Publicado en EL PAÍS del 20 de febrero de 2014

20 febrero 2014

Pongamos por caso

Pongamos por caso, desocupado lector, que no se encuentra -en este preciso momento- cómodamente sentado frente al PC. Será un pequeño esfuerzo que no le llevará más de un minuto, lo prometo. Pongamos que es usted negro, que ha abandonado su tierra y su familia en busca de un futuro mejor. Usted ha cruzado el Sáhara bajo un sol implacable, casi sin comida y con muy poco agua, esquivando los campos de minas, temeroso de quien estuviese apostado esperándole para saquearle. Usted sabe que muchas mujeres que han seguido esa misma ruta han sido violadas. Usted ha padecido hambre atroz y ha estado a punto de morir varias veces, pero como es usted... digamos atlético, ha sido capaz de sobrevivir a ese viaje épico que le ha llevado varios meses, tal vez años. Pongamos por caso que en algún momento le han disparado, y que ha visto como algún compañero de penalidades ha sido abatido y se ha quedado atrás, desangrándose, mientras usted corría despavorido. Pongamos por caso que le han propuesto llegar a nado a la tierra prometida. Sí, ya sé que usted es un buen corredor, pero en el agua se defiende con gran dificultad; sin embargo, el hambre y la imperiosa necesidad de lograr su sueño le espolean a afrontar ese último reto. El agua está realmente fría y solo lleva lo puesto, y tal vez un teléfono móvil envuelto en plástico y encintado. Enseguida está aterido. Cuando por fin divisa la playa, ésta parece inmóvil por mucho que bracee. Y de repente... ¡disparos! Ya no puede volver atrás, no tiene casi fuerzas. El miedo le atenaza, el frío le hiere. Gritos. Más disparos.
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No quiero ser de una tierra que marca sus fronteras a tiro limpio -por muy balas de goma que sean- contra unos pobres indefensos provocando muertes inútiles y comandada por un atajo de incompetentes que son fuertes con los débiles, pero alarmantemente débiles con los más fuertes

08 febrero 2014

¿Nos quedamos en el paseillo?

Lo de este país es para mear y no echar gota. Hoy declara la infanta, y la discusión es si hace o no el famoso paseillo. Así nos luce el pelo. A mí me da igual como llegue al juzgado, como si lo hace en procesión y con mantilla. Porque aquí somos mucho de sambenitos, pero me da que poco de justicia. Y lo que nos hace falta es eso, justicia, y no escarnio.
No seré yo quien defienda a doña Borbón -que ya para eso ya tiene buenos abogados y fiscales- ni mucho menos de los que la insulten con la vena del cuello hinchada. Me sumo a la minoría que solo quiere justicia. Para ella... y para todos. Para los que amasan fortunas agasajando a los cargos públicos; para los cargos públicos que aceptan esos regalos; para quienes sufren recortes en prestaciones básicas; para los que trapichean con las indemnizaciones de los parados; para los que amañan las cuentas; para los que son pisoteados por poderes ilegítimos; para los que disparan alegremente con la pólvora del rey... la lista podría seguir, que cada cual sume su anhelo. Yo solo pido Justicia.