09 diciembre 2012

¿Debemos pagar a los jóvenes por estudiar?

Comienzo la mañana del domingo leyendo EL PAÍS Mil euros de incentivo... ¿al mal estudiante? y pienso que ya estamos llegando al límite. La Junta de Extremadura va a implantar un sistema de pago al alumno para que ciertos jóvenes que abandonaron la enseñanza obligatoria vuelvan a las aulas. No me gusta ponerme como ejemplo, pero en este caso, creo que no me queda más remedio que compartir mi experiencia.

Yo crecí en una familia que no me pudo pagar una carrera. Sin embargo, en aquellos años todos sabíamos que una formación universitaria era el mejor camino a lo que después se denominó el "ascensor social". Como cambian las cosas, por cierto. Me tocó abandonar la Universidad de al lado de casa (la única que creí que podía permitirme) y ponerme a trabajar para arrimar el hombro, para dejar de ser una carga, o para ambas cosas a la vez. Y en cuanto tuve la menor oportunidad, volví a finalizar lo que había iniciado. Dos cursos de Ingeniería Técnica y el Proyecto a contra-reloj porque se acababa el dinero. Luego he descubierto que mi experiencia vital no es tan extraña como yo pensé en su momento, y que son muchos quienes han tenido que realizar grandes esfuerzos para completar sus estudios ¿A que viene este rollo del abuelo Cebolleta? Pues a que yo me eduqué creyendo que la formación era un valor en si mismo que merecía, que exigía mi esfuerzo.

Y ahora, también en ese asunto, le vamos a dar la vuelta a la tortilla y vamos a empezar a pagar a algunos estudiantes. Hoy son quienes no completaron la enseñanza obligatoria. Es evidente que su riesgo de exclusión es muy alto, pero no creo que sea éste el camino más adecuado ¿Por qué tengo que destinar una parte de mis impuestos a pagar un salario a alguien para que reciba una educación que también pago con mis impuestos y que despreció en su momento? Creo que debe ser el joven quien realice el esfuerzo, no yo. Soy consciente de que las frases anteriores no aguantan ni un pellizquito del buenismo que nos invade, pero si no puedo decir aquí lo que pienso, pues cierro el kiosco.

Y sin embargo, es imprescindible facilitar herramientas para que nadie se descuelgue, y menos aún, a edades tan tempranas. Lamentablemente, esas medidas exigirían un gran esfuerzo por parte de la Administración. Habría que empezar por analizar cada caso de manera individual, y tengo la impresión de que por ahí ya empezamos mal. Además, ese tipo de acciones deben ejecutarse con gran discreción y alejadas del titular; segundo grave defecto para los tiempos que nos han tocado en suerte.

Pero lo que tengo claro es que no podemos seguir "comprando" los problemas. Tasa de natalidad baja, mil y pico euros por bebé. Fracaso escolar, mil euros al mes por alumno rescatado ¿Le cuesta emanciparse? cuatrocientos hasta los treinta... Los problemas no se compran, hay que afrontarlos.

3 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

A mi esa noticia también me ha chocado... ¡Mil euros por acabar la ESO! Dónde se habrá visto..., cuando están recortando en todo lo que verdaderamente vale la pena: educación, sanidad, etc. Yo, al igual que tú, también trabajé mientras acababa mis estudios en Canada, como lo hacíamos todos (te acordarás de mi ballenero que ahora es un gran oftalmólogo...) pues eso. Besotes, M.

José María dijo...

Amigo, amigo, ya veo que no me lees. Hace unos días dejé esto: http://objetivodakira.blogspot.com.es/2012/11/recogida-de-firmas.html

Aldabra dijo...

cuando escuché la noticia me pareció fatal, para mí no tiene justificación alguna... el que quiera un título que lo sude como lo hemos sudado muchos.

nada de dinero!

biquiños,