30 noviembre 2012

Manos a la obra

Arresulta que las indemnizaciones por despido de un millón de euros -lo pongo en letra porque me faltan números- estaban beneficiadas con un régimen fiscal que favorecía al pobrecito despedido. Para mi desgracia, conozco cada día más parados. Ninguno de ellos ha cobrado una cantidad que ni se acerque ni por asomo a ese millón insultante. Tal vez es que no sepa relacionarme.
Hay gente que está perdiendo su casa. Y vuelve a arresultar que el partido en la oposición, no encontró en ocho años de gobierno el momento oportuno para corregir una legislación que hoy se está demostrando éticamente inadmisible. Ahora exige celeridad. Con un par.
Hace una semanas, Rubalcaba pedía tiempo. Afirmaba que no podía regenerar su partido en solo un año. Pero reclama contundentemente, él y sus adláteres, que se reconstruya todo un país a la voz de ya. Cosas veredes. Pero sigamos.
En mi ciudad, Burgos, el concejal de nuevas tecnologías, ingeniero de telecomunicaciones para más señas, gastó del erario 207.000 euros en un solo mes -y más de 100.00 en los anteriores- para subir sus copias de seguridad a la "nube". Son sus declaraciones, y habrá habido viajes interestelares más baratos. Yo hago mis conexiones por 3 euritos al mes. Será que como solo soy ingeniero técnico, y encima autónomo que lo pago de mi bolso, lo mío es más barato. Será.
De los anteriores, unos son del pesoe y otros del pepe. Yo, por mi parte, he dejado de tener ideología. Cuestión de recortes. Reconozco que el único partido al que hubiese votado con satisfacción hubiese sido al PSOE del 82, por el cambio. Ese si que era un lema ilusionante. Pero por aquel entonces solo tenía dieciséis años, así que... se siente. Con lo anterior, quiero decir que he perdido mis simpatías... y algunos de mis prejuicios. Pero se me empiezan a hinchar los mismísimos.
Y soy de otra pasta. Lo siento. No puedo culpar al sistema. No me lo permite la educación jesuítica que recibí en mi etapa de FP. Porque la culpa es nuestra. Tuya y mía. Y te cito a ti primero, también por cortesía. Sí, porque hemos permitido que cuatrocientos cuarenta y cinco mil quinientos sesenta y ocho políticos asienten sus reales en nuestros lares. Entre ellos, estoy seguro, hay infinidad de personas comprometidas y capaces. Pero, ¿cuántos sinvergüenzas, paniaguados e inútiles barra inútilas hemos permitido que se colasen entre quienes tenían que ser los mejores?
La "cosa pública" debe ser una tarea para los más preparados... y para todos los demás. En una dictadura, siempre podemos echarle la culpa al franquito de turno, que la tuvo a raudales. Pero ahora... ¿a los políticos? ¿al sistema? ¿al monarca? ¿a Letizia con zeta por chulearle a la ortografía? Seamos mayorcitos. Que cada palo aguante su vela. Y a ver si empezamos a apretar un poquito los dientes, nos arremangamos, y nos ponemos manos a la obra. 

1 comentario:

Antònia Pons Valldosera dijo...

En esta ocasión no estamos de acuerdo al cien por cien. Quiero decir con el discurso de fondo que cuestiona nuestro sistema parlamentario porque en él se han colado inútiles barra inútilas y porque son muchos. Tampoco en que la culpa sea nuestra, tuya, mía y de mis vecinos amigos o hijas. Ha sido un fallo sistémico. Nosotros vivíamos como se nos decía: consume, consume, consume, hasta que la burbuja explotó y todos nos quedamos con el culo al aire.
Al principio una que es un poco tonta solía preguntarse donde estaba el dinero que antes había y mira ayer salió un poco a la luz con esto de la amnistía fiscal: furgones blindados llenos de billetes de 500 euros. Ah!!!! dije estaba escondido.
Y arresulta que mi hija Anna que habla poco dijo que la culpa era que no nos dimos cuenta de que el estado del bienestar se volvería insostenible algún día y que los copagos famosos, el euro por receta y eso tenían que haberlo instaurado cuando la gente lo podíamos pagar que ahora era un parche.En el fondo dijo lo mismo que solía decir su abuela: ay!!! ay!!! ay!!! guarda pa cuando no hay. Pero ahora ya no podemos hacer nada porque si nos apuntamos a la austeridad y volvemos a la economía de supervivencia: yo produzco mis verduras, mis huevos, mi carne, mi aceite, mi pan y mi vino entonces cerrará la tienda de la esquina que por cierto en mi pueblo de 2000 habitantes casi no quedan, creo que hay 3 o cuatro y las demás ya cerraron.
Y que no sé qué hacer después de arremangarme está todo tan patas arriba que no sé por dónde empezar.
Un abrazote.

PS/ No te creas que aquello de POR el CAMBIO fue tan guay.