Ayer, un gran número de blogs publicamos el MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD como forma de hacer oír nuestra voz. Esa acción conjunta no servirá para erradicar el hambre ni acabar con las injusticias de toda índole. Tal vez, ni siquiera consigamos provocar la más mínima reacción en quienes nos gobiernan ¿Ha servido entonces para algo?
Los homínidos llevamos sobre este planeta una cantidad de tiempo que es difícilmente entendible. En algunos periodos hemos “convivido” varias especies, y hoy sólo quedamos nosotros, que nacimos en África. Durante los últimos 5.000 años nos hemos aplicado con saña unos contra otros y en el siglo pasado batimos todos los records de la crueldad y la ignominia.
Muy posiblemente no lo veamos nosotros, ni nuestros hijos, ni los hijos de éstos, pero un mundo mejor y más justo es posible. Disponemos de los recursos suficientes para erradicar el hambre y de los medios tecnológicos para garantizar la atención sanitaria y el acceso a la educación a la totalidad de la población del planeta.
Pero el verdadero problema no está en la administración de esos recursos y de ese conocimiento, que también. Mientras algunos de esos homínidos se sientan superiores al resto por cuestiones tan estúpidas como el lugar donde les nacieron o las ideologías que les inculcaron… seguiremos plantando la semilla de la injusticia.
Como el MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD es un paso en la dirección adecuada, lo he apoyado con mis limitadas fuerzas. El camino es verdaderamente largo: una carrera de relevos entre varias generaciones, pero no me cabe duda de que lo lograremos. Y si no fuese así, tampoco quedaría nadie para quitarme la razón ;-)










