Siento vergüenza ajena. Mi apreciadísimo Moratinos –que ha estado demasiado cerca de ser el responsable de la diplomacia europea- le ha ofrecido a Aminetu Haidar la nacionalidad española. Aunque Ignacio Cembrero afirme lo contrario en las páginas de EL PAÍS, yo creo que Aminetu ya fue compatriota mía en su momento, así que ya sabe la carga que supone esa condición.
Pero ella es saharaui. Y por eso -por esa firme determinación- ha sufrido prisión y torturas. Hoy no sé que es peor, ser español o saharaui, pero cada uno tenemos que apechar con lo nuestro. Así que si Moratinos ha cometido un gravísimo error en el ejercicio de sus responsabilidades… no lo puede arreglar con unas prebendas que harían sonreír a cualquiera. Claro, que yo le entiendo. Porque cuando afirmó que nadie como él había defendido la causa saharaui, sic, quienes le escuchaban mantuvieron un silencio pétreo. No era el silencio de los corderos, sino el de los paniaguados. Que cada palo aguante su vela... aunque yo comprenda que no les de tiempo a cuestionarse según que cosas mientras chupan del bote. Me refiero a los paniaguados.
Espero que Aminetu encuentre la forma de abandonar una huelga de hambre que a partir de ahora solo puede perjudicar su salud de una manera irreversible. Y que siga siendo saharaui. Y todo lo anterior lo digo porque llevo más de dos semanas siendo Aminetu. El mismo tiempo en el que ella mantiene una huelga de hambre que ha sonrojado al gobierno de España y al gobierno de Marruecos. Sí, ya sé que el segundo no se sonroja, es la suerte que tienen las monarquías feudales, que solo tienen que rendir cuentas ante dios.
Pero ella es saharaui. Y por eso -por esa firme determinación- ha sufrido prisión y torturas. Hoy no sé que es peor, ser español o saharaui, pero cada uno tenemos que apechar con lo nuestro. Así que si Moratinos ha cometido un gravísimo error en el ejercicio de sus responsabilidades… no lo puede arreglar con unas prebendas que harían sonreír a cualquiera. Claro, que yo le entiendo. Porque cuando afirmó que nadie como él había defendido la causa saharaui, sic, quienes le escuchaban mantuvieron un silencio pétreo. No era el silencio de los corderos, sino el de los paniaguados. Que cada palo aguante su vela... aunque yo comprenda que no les de tiempo a cuestionarse según que cosas mientras chupan del bote. Me refiero a los paniaguados.
Espero que Aminetu encuentre la forma de abandonar una huelga de hambre que a partir de ahora solo puede perjudicar su salud de una manera irreversible. Y que siga siendo saharaui. Y todo lo anterior lo digo porque llevo más de dos semanas siendo Aminetu. El mismo tiempo en el que ella mantiene una huelga de hambre que ha sonrojado al gobierno de España y al gobierno de Marruecos. Sí, ya sé que el segundo no se sonroja, es la suerte que tienen las monarquías feudales, que solo tienen que rendir cuentas ante dios.
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Actualización
Aminetu ha rechazado la nacionalidad española que le ofreció mi gobierno para encontrar una salida "digna" a un carajal de tamaño folio. Y para más inri, en una pirueta difícilmente superable, este mismo gobierno no reconoce los acuerdos de Madrid del 14 de noviembre de 1975. No he bebido, puedes leerlo aquí.
Así que, como consecuencia de esta postura que aplaudo, espero que en breve, tropas del ejército español se desplacen al Sáhara Occidental para evitar las violaciones de los derechos humanos que se perpetran en "nuestro" territorio.
Ignoro donde están mis trinchas y mis botas si me llaman arrebato.
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Sería para reirse. Para reirse si no fuese patético.











